Conservar, legitimar y mejorar el poder judicial. La ruta a la reconciliación con nuestros derechos.

Autor Congresistas
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Mesa de redacción

El diagnóstico está hecho: la mayoría de las voces de la academia se ha pronunciado en el sentido de que la elección supuestamente popular del poder judicial federal ha sido un error. No podemos abundar más en ello. Lo hecho, hecho está.

Lo que podemos hacer ahora, con lo que tenemos, no es resignarnos sino establecer una estrategia y propuestas para la profesionalización, imparcialidad y mejora del poder judicial federal que hoy presta sus servicios a nuestro país.

Las herramientas analíticas situacionales nos permiten establecer un camino que combine educación, evaluaciones, estadística, transparencia, comunicación social y participación de la sociedad civil.

Tenemos que contar con organizaciones de la sociedad civil que se dediquen a la evaluación del conocimiento jurídico del poder judicial, aplicar exámenes de competencia técnica y transparentar los resultados obtenidos por cada persona juzgadora.

También tiene que haber inclusión de organizaciones de la sociedad civil que, a partir de los resultados obtenidos en los exámenes mencionados, impartan capacitación y regularización en los aspectos de mayor necesidad e insuficiencia académica. Necesitamos que las organizaciones de la sociedad civil participen de forma independiente al poder del estado. Por un lado, no ganamos nada burlándonos ni ridiculizando a las personas juzgadoras. Con la situación como está, lo que necesitamos es ayudarles a ser jueces más capaces, dignos y éticos.

Necesitamos también que el gobierno apoye a las organizaciones de la sociedad civil, porque la carga de evaluar, crear estadísticas y capacitar no puede llevarse solamente por el sector privado. El gobierno tiene que ceder y perder el miedo a la exposición de la incapacidad actual de su poder judicial. Tenemos que aceptar que hay deficiencias, pero hay que subsanarlas.

Tenemos que incluir cursos de introducción al derecho en la educación media superior a nivel general en el país. Es verdaderamente triste que la mayoría de las personas no sabe gestionar sus derechos. El gobierno no educa a la gente para que sepa cuáles son sus derechos y qué tiene que hacer para hacerlos valer. El gobierno únicamente ha invertido dinero en dar dádivas y asustar a la gente con la pérdida de las mismas en caso de que el partido oficial pierda votos y elecciones. Es lastimoso ver a la gente padeciendo su ignorancia y viviendo de especulaciones. Es urgente para los mexicanos democratizar y transparentar los derechos que tenemos y la forma de ejercerlos y disfrutarlos sin miedo, sin pensar que son un favor del estado. La ignorancia y el prejuicio han sido las mejores herramientas del oficialismo para mantener el poder, pero la población debe despertar y procurar educarse.

Tenemos que contar con organizaciones de la sociedad civil que puedan auditar las versiones públicas de los expedientes del poder judicial, transparentar los resultados y darle herramientas analíticas a la academia para identificar áreas de oportunidad y seguir trabajando sobre la mejora en la impartición de justicia. Auditar los tiempos procesales, interpretación de la ley, valoración de la pruebas y técnica judicial nos va a ayudar a mejorar a nuestras personas juzgadoras.

Ya no es tiempo de repelar y confrontar. Podemos mejorar lo que tenemos, pero se necesita de eso que en México es tan escaso: buena fe.

Por cierto…

Si usted está en el extranjero y necesita la ayuda inmediata o acceso a una embajada mexicana le deseo buena suerte. Como persona mexicana en el extranjero, es difícil que un consulado le haga caso o que, cuando menos, lo traten bien. Actúan como si le hicieran a uno un favor. Así que, los privilegios de los que se queja el oficialismo no tienen sentido, cuando el hijo de Marcelo Ebrard vivió en Londres, en nuestra embajada, gratis, por seis meses, simplemente porque podía hacerlo. Eso es privilegio y no tonterías. Trate usted de pasar como mexicano una sola noche en alguna de nuestras embajadas en el exterior. En buen español mexicano, se la va pelar y nadie le va a dejar pasar una noche ahí. La embajadora que le dio el permiso al hijo de Ebrard, dijo que lo cuidaría como a un hijo, la diferencia es que a los hijos se les mantiene con dinero propio, no con dinero de los impuestos de otros. ¡Qué fácil es hacerse caravana con sombrero ajeno! 

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