Del huachicol al cinismo; y qué

Autor Congresistas
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Alfredo Acle Tomasini

Como si se tratara de la fotografía de la escena de un crimen que empieza a aparecer en un papel fotográfico sumergido en una solución de revelado, así nos está ocurriendo con el asunto del huachicol fiscal. Cada día contamos con más elementos que nos sirven para: dimensionarlo, entender su complejidad y, sobre todo, aquilatar su impacto en la vida política nacional.

Lo primero que debemos comprender es que la gravedad del huachicol fiscal no se limita al hecho de ser un fraude gigantesco contra el erario federal —más de 500,000 millones de pesos con seguridad uno de los más grandes a nivel mundial—, sino a la forma como este ha trascendido en nuestra democracia al servir como un medio para alterar de manera radical, incluso constitucional, las reglas de juego y los pesos relativos de sus principales actores: políticos, partidos, poderes públicos, instituciones y la sociedad civil.

Así, en la medida que los detalles de esa fotografía en proceso de revelado se van haciendo más nítidos e integramos el análisis de esta imagen con otras instantáneas para ponerla en un contexto, resulta evidente que el huachicol fiscal sirvió como una de las principales fuentes de financiamiento de una especie de golpe de Estado blando, liderado por  un pequeño grupo de individuos -tan reducido como una pandilla-, para asumir el control absoluto de los tres poderes públicos a nivel federal y de un buen número estados de la República, asegurándose además su continuidad por varios años al frente de ellos, lo que considerando su baja calidad moral e ineptitud presagia un futuro desalentador.

Así, se pusieron en armonía los intereses particulares de un grupo de políticos de primer nivel liderado por López Obrador con los del personal de alto rango en las fuerzas armadas, los miembros del crimen organizado, un conjunto de empresarios de variado pedigrí y los de una larga lista de idiotas útiles ubicados en lugares clave con la misión de accionar botones y palancas para asegurar que las cosas sucedieran, como ocurrió con miembros del Congreso, la SCJN, el INE, el TEPJF y un elenco de exgobernadores a la postre recompensados con embajadas.

Ahora, cuando vemos la facilidad que tuvo el combustible importado de contrabando para fluir desde las refinerías estadounidenses hasta las gasolineras mexicanas, entendemos porque AMLO concentró en las Fuerzas Armadas funciones importantes para la importación y transporte de mercancías como son: el resguardo y operación de los puertos, la gestión de las aduanas y la seguridad pública en la red carretera, lo que eliminó el control cruzado que existía cuando esas funciones se distribuían entre varias dependencias. Además, les dio a los militares la responsabilidad, que antes correspondía a secretarías dirigidas por civiles, de realizar proyectos de infraestructura permitiéndoles disponer de un volumen de recursos del erario al que nunca habían tenido acceso.  

De la misma manera, resulta claro que la renovación de consejeros del INE en 2023 con una morenista a la cabeza y la no sustitución de los magistrados del TEPJF tuvo como principal objetivo tomar el control de los órganos electorales para facilitar, en primer término, el registro de las candidaturas de la Coalición Sigamos Haciendo Historia y de los partidos que la integraron y, segundo, para lograr en el Congreso una ilegal mayoría que anuló a la oposición al dejarla sin posibilidad de influir en el proceso legislativo pese a que obtuvo más de 40% de los votos en las elecciones federales de 2024.

El huachicol fiscal, además de enriquecer a los involucrados en todo el proceso de importación y distribución de combustible, incluyendo a miembros del crimen organizado, también sirvió para inyectar recursos importantes para influir en los procesos electorales. Esto se complementó con dinero público lavado a través de adjudicaciones directas que representan cerca del 80% de las contrataciones del gobierno federal

De esta forma a empresas recién creadas se les adjudican en forma inexplicable contratos millonarios que terminan subcontratando. Pero, ya con el dinero público pulverizado y privatizado en las cuentas bancarias de decenas de sociedades, este, además de servir para el lucro personal de los testaferros, se utiliza con toda libertad para lo que políticamente se ofrezca: espectaculares, pintar bardas, portadas de revistas, entrevistas a modo en los medios, carpas, transportes, menciones en los diarios, granjas de bots, encuestas de popularidad, etc.

Cuando antes de que iniciara la campaña presidencial de 2024, se le preguntó a Sheinbaum en una entrevista por qué estaba inundado el País con espectaculares con su imagen. Ella dijo que habían sido “unos compañeros” y que les pediría que los retiraran. ¡Claro que eran compañeros y no sólo eso, también eran amigos, cuates, socios, chompiras, carnales, hermanos, etcétera! No hay manera más bonita de vivir la 4ª transformación que cuando se siente en carne propia. Bienvenidos los edificios, las casas, residencias campestres, aviones privados, departamentos de lujo, las obras de arte, los ranchos, los viajes al extranjero cinco estrellas, la ropa de marca, los relojes de lujo y hasta las jirafas

En este ámbito de corrupción se comprende con claridad porque para el nuevo régimen era imperativo nulificar al Poder Judicial con el fin de evitar que la acción de la justicia recayera sobre sus miembros. Esto lo lograron a través de la elección de juzgadores por un supuesto voto popular, cuando en realidad se trató de designaciones del partido gobernante como lo vimos con claridad a través del escándalo de los acordeones. Esta eficaz barrera que les garantiza impunidad la complementaron desapareciendo al INAI para filtrar, ahora desde el propio gobierno, el acceso a la información pública.

Cuando ante grotescas evidencias de enriquecimiento ilícito y apropiación de fondos públicos por parte de miembros de MoReNa, Sheinbaum pide que se presenten las pruebas lo hace con cinismo a sabiendas de que las puertas garantes de su impunidad están bien cerradas.

El contrabando de combustible, las adjudicaciones directas y los programas sociales hicieron una suerte de trípode de recursos del erario que sirvió para financiar un golpe de Estado blando que desmanteló las bases fundamentales sobre las que se había desarrollado la república. Resulta perturbador que en el tercer decenio del Siglo XXI y habiendo recorrido más de doscientos años como nación independiente, el rumbo del País dependa de un individuo tan limitado como López Obrador y de su incondicional delfín con a, quienes una vez habiendo descafeinado a favor del gobierno la ley de amparo, ahora pretenden hacer una reforma electoral para consolidar el régimen autocrático que encabezan.

El escándalo del huachicol fiscal junto con hallazgos cotidianos de riqueza inexplicable coloca a este régimen en una situación paradójica porque, por un lado, el mismo resulta incomprensible sin considerar el uso de esos recursos y porque por el otro, a él le corresponde investigar y tramitar judicialmente esos ilícitos.

Será difícil que Sheinbaum pueda esconder debajo de la alfombra todo el escombro que produjo el derrumbe de la casa entera y pretender que aquí no ha pasado nada. Pero, sería ingenuo suponer que podría arremeter en contra de quienes, financiados con recursos ilícitos, la encumbraron dandole un poder tan vasto que ni siquiera tuvo su mentor.

La reacción de Sheinbaum, sobre todo ante sus reiteradas muestras de una adhesión servil ante López Obrador que les garantiza impunidad a sus más cercanos, apunta a que viviremos un escenario de apabullante cinismo. Así, ante las evidencias contundentes de enriquecimiento ilícito y de corrupción por parte de gente de su partido, ella responde con una cómplice inacción diciéndonos: ¿y qué?

Reproducido con autorización del autor.
Publicado originalmente en su blog: Del huachicol al cinismo; y qué el 19 de octubre del 2025

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