El amor, ese alimento del corazón

Autor Congresistas
12 Vistas

Elio Villaseñor

“Te amo no solo por lo que eres,
sino por lo que soy cuando estoy contigo.”

Pablo Neruda

A Jose, con quien cada paso es un sueño compartido.

Un origen valiente

El Día del Amor nace de un acto de valentía.

En el siglo III, cuando el emperador Claudio II prohibió el matrimonio a los jóvenes soldados, convencido de que así serían mejores guerreros, un sacerdote llamado Valentín decidió desobedecer.

Creía que el amor no podía ser prohibido.

En secreto, celebraba matrimonios, defendiendo el derecho a amar.

Por ese acto de fe fue encarcelado y ejecutado el 14 de febrero del año 269.

Con el tiempo, la Iglesia consagró la fecha como el Día de San Valentín.

Desde su origen, el amor aparece como un sentimiento que lucha, que se entrega y que se defiende.

El amor que se construye

El amor es alimento del corazón. Es el espacio donde compartimos emociones, sueños y proyectos con alguien con quien decidimos caminar.

No nace terminado: se va formando en cada etapa, se fortalece en las pruebas y se reafirma en las pequeñas certezas cotidianas.

Amar es construir. Es elegir todos los días. Es sembrar futuro en terreno compartido.

El amor cantado y contado

A lo largo del tiempo, el amor ha sido narrado y cantado de muchas maneras.

En la época de oro de los tríos, los boleros nos hablaron de amores intensos y profundos que aún hoy siguen resonando. Nos enseñaron que amar también es saber renunciar, ofrecer lo más sincero del alma y, a veces, permanecer incluso en medio de la incertidumbre.

La música, como la poesía y la literatura, ha sido compañera de nuestras vivencias más íntimas.

En sus versos encontramos consuelo y esperanza; palabras que logran decir aquello que el corazón siente cuando la voz tiembla.

Cuidar lo que florece

Celebrar el Día del Amor es reconocer la fuerza de compartir, de dar y de recibir lo mejor de nosotros.

Pero el amor necesita cuidado constante: gestos atentos, sonrisas oportunas, escucha sincera y la simple pero poderosa certeza de decir “estoy aquí”.

Sin reciprocidad ni cuidado, el amor se marchita, como flor que no recibe agua. Porque el amor es algo vivo: respira, crece, se transforma.

Se alimenta cada día y nos fortalece para seguir conquistando sueños comunes.

Sigamos siendo románticos. Que el amor no sea solo una fecha, sino una práctica cotidiana.

Que nunca dejemos de alimentarlo con pequeños gestos y grandes sentimientos.

Feliz Día del Amor.

Artículos Relacionados