Nancy Pérez García
Como antecedente reciente, el pasado 16 de diciembre del 2025, el presidente Donald J. Trump, de acuerdo a una hoja informativa emitida por el Departamento de Estado, restringió y limitó el ingreso de ciudadanos extranjeros en Estados Unidos con el fin de proteger a la nación de las amenazas a la seguridad nacional y la seguridad pública. La proclama mantenía las restricciones y limitaciones totales de ingreso a los ciudadanos de los 12 países: Afganistán, Birmania, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen.
Añadía restricciones totales y limitaciones de ingreso a otros cinco países: Burkina Faso, Mali, Níger, Sudán del Sur y Siria. También restricciones totales y limitaciones de ingreso a individuos que poseían documentos de viaje expedidos por la Autoridad Palestina, Laos y Sierra Leona. Finalmente restricciones parciales para los ciudadanos de cuatro de los siete países de “alto riesgo originales”: Burundi, Cuba, Togo y Venezuela.
Este 14 de enero del 2026, el gobierno del país vecino, emitió una nueva suspensión en la expedición de visados a 75 países de distintos Continentes. Cuya medida comenzará a regir el 21 de enero y permanecerá vigente mientras el Departamento de Estado revisa sus procesos de selección y verificación migratoria. Del Continente Americano se incluye a Brasil, Colombia, Uruguay, Guatemala, Nicaragua, Belize, etc.
Pero no es una política nueva, históricamente su política de visas es un sistema altamente complejo que se ha ido transformando, pero hay dos acentos claves que la delinean: su seguridad nacional y sus necesidades económicas. Por lo que es importante conocer los hitos que han dado forma al sistema de visas actual:
1. Era de las Puertas Abiertas (1790 – 1880)
Durante el primer siglo de la nación, Estados Unidos como otros países, no tenía un sistema formal de visas. La prioridad era poblar el territorio y fomentar la mano de obra. La Naturalization Act de 1790 establecía las reglas para la ciudadanía, pero prácticamente cualquier persona podía entrar al país sin documentos previos.
2. El Inicio de la Restricción (1882 – 1920)
Se comenzó a ejercer control para excluir a grupos específicos, marcando el fin de la migración libre. La Ley de Exclusión China (1882) fue la primera ley significativa que restringió la entrada basada en la nacionalidad. Fue la primera vez en la historia de EUA que se prohibió la entrada a un grupo específico basado únicamente en su raza y clase social.
Los trabajadores chinos fueron esenciales para el ferrocarril transcontinental, pero tras la crisis económica de 1873, el sentimiento anti-chino creció. No solo prohibió la entrada de trabajadores chinos, sino que les negó la posibilidad de naturalizarse. La historia es cíclica y aunque cambien las nacionalidades afectadas, la historia se repite.
Ley de Inmigración de 1917, fue identificada como la cima de la restricción. Introdujo pruebas de alfabetización y creó la Zona Prohibida de Asia, excluyendo a casi todos los inmigrantes de esa región. Considerada la legislación más completa hasta ese momento, consolidó todas las fobias de la época en un solo documento.
- La Prueba de Alfabetización: Por primera vez, se impuso una barrera intelectual. Los inmigrantes mayores de 16 años debían demostrar que podían leer en su propio idioma. Fue un intento directo de frenar la migración del sur y este de Europa.
- La “Zona Prohibida de Asia” (Asiatic Barred Zone): Se trazó una línea geográfica que excluía a casi todos los habitantes de India, el sudeste asiático y las islas del Pacífico.
- Ampliación de “Indeseables”: Se incluyeron anarquistas, personas con discapacidades físicas o mentales, y se endurecieron las reglas contra los “delitos de bajeza moral”.
3. El Sistema de Cuotas por Origen Nacional (1921 – 1964)
Este periodo (1882-1920) es fundamental porque marca el fin del laissez-faire migratorio y el nacimiento del control federal sobre las fronteras. Fue una era impulsada por el auge del nacionalismo y el racismo. Establecieron límites numéricos estrictos para preservar la composición étnica del país de aquel entonces.
- Emergency Quota Act (1921) y Johnson-Reed Act (1924): Introdujeron el concepto de visas emitidas en consulados en el extranjero antes del viaje. Las cuotas favorecían fuertemente a Europa del Norte y Occidental.
- Programa Bracero (1942 – 1964): Una excepción diplomática que permitió la entrada legal de millones de trabajadores agrícolas mexicanos mediante “visas de trabajo temporal” para suplir la escasez de mano de obra por la guerra.
4. La Revolución de 1965: El Sistema Moderno
La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 (Hart-Celler Act) eliminó las cuotas por origen nacional. Se establecieron dos pilares que aún rigen hoy, pero se cree pueden cambiar próximamente: reunificación familiar y habilidades laborales. Y abrió las puertas a la migración masiva de América Latina y Asia.
5. Seguridad Nacional y la Era Post-9/11
Tras los ataques terroristas de 2001, la política de visas pasó de ser un trámite administrativo a una herramienta de Seguridad Nacional.
- USA PATRIOT Act (2001): Endureció los controles fronterizos y la revisión de antecedentes.
- Creación del U.S. Department of Homeland Security, (DHS): El Departamento de Seguridad Nacional asumió la gestión de fronteras y visas.
- Digitalización: Se implementaron sistemas como el SEVIS (Sistema de Información de Estudiantes y Visitantes de Intercambio y el ESTA ( Sistema Electrónico para la Autorización de Viajes (exención de visa para ciertos países)), además de la recolección de datos biométricos.
Se paso de la restricción cualitativa (quién entra) a la restricción cuantitativa (cuántos entran) no fue casual; fue la culminación de un proceso de ingeniería social. El concepto de que la salud es un requisito para la visa nació para evitar epidemias. Se consolidó la idea de que un documento (pasaporte/certificado) debía ser verificado por un agente consular antes del desembarque. La exclusión de quienes no pueden sostenerse económicamente, tiene su origen exacto en la Ley de 1882. En la última década, la política ha oscilado entre la disuasión (restricciones de asilo, Título 42) y el intento de modernización para atraer talento tecnológico.
El sistema de cuotas basado en el origen nacional duró hasta 1965. Durante 40 años, EUA seleccionó a sus migrantes bajo una premisa puramente racial y eugenésica. Este trasfondo histórico es el que da sentido a las luchas actuales por la equidad migratoria y la eliminación de sesgos en el diseño de las políticas públicas de asilo y refugio.
Hoy el enfoque pasó de quién es elegible a quién es una amenaza. Tras los atentados de 2001, la política de visas se integró totalmente en la arquitectura de seguridad nacional. Se crearon bases de datos interoperables, se implementó la biometría y se endurecieron las revisiones de antecedentes.
La percepción de “pérdida de control” en las fronteras terrestres impulsó restricciones en las visas de no inmigrante para evitar personas que entraban legalmente pero se quedan sin permiso. La flexibilidad de la política de visas se utiliza únicamente como una herramienta de ajuste económico para suplir vacantes que la fuerza laboral interna no cubre. En periodos de recesión, la presión política impulsa restricciones para proteger el empleo local, mientras que en periodos de crecimiento, las cámaras de comercio presionan por una mayor emisión de visas de trabajo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Programa Bracero respondió a la necesidad de mano de obra en el campo. Hoy, el enfoque está en las visas H-1B (especialistas) y O-1 (talento extraordinario) para mantener la ventaja competitiva frente a potencias como China.
La política de visas es una herramienta de política exterior, por ejemplo, durante décadas, se otorgaron visas y estatus de refugiado de manera preferencial a personas que huían de regímenes comunistas (ej. Cuba, Vietnam, URSS) como una forma de deslegitimar a esos gobiernos.
Un factor impulsor crítico en la última década ha sido la parálisis del Congreso. Ante la imposibilidad de pasar una reforma migratoria integral, los Presidentes han utilizado decretos para cambiar la interpretación de las leyes existentes (ej. DACA, restricciones de viaje, protocolos de protección a migrantes). Las Cortes se han convertido en un actor que impulsa o frena cambios en la política de visas, convirtiendo la gestión migratoria en una batalla legal constante.
Así, los cambios en EUA suelen generar un “efecto dominó” en México y la Región, obligando a los países a ajustar sus propias políticas de tránsito y asilo para alinearse o responder a las nuevas exigencias de Washington.
La transición del procesamiento de visas de un sistema basado en papel a uno impulsado por Algoritmos e Inteligencia Artificial es, quizás, el cambio más disruptivo desde el 9/11. No solo busca eficiencia, sino que redefine la naturaleza misma de la “discrecionalidad” consular. Lo cual es crítico porque desplaza la toma de decisiones de un oficial humano a una “caja negra” digital y redefine el concepto de fronteras.
Para países como México, que son estratégicos en la geopolítica de los Estados Unidos, es natural ver un sistema espejo en la política de gestión migratoria y la alineación de su política, dentro de la agenda de seguridad nacional. Aunque también ha marcado diferencias, en algunos momentos, en el reconocimiento e impulso de agendas como la de protección internacional por ejemplo.
Frente al vacío de una Reforma Migratoria Integral en los Estados Unidos, México tiene una gran oportunidad de avanzar en la discusión de su propia Reforma. Hay aportes que pueden servir de base. Y aún más, puede liderear las discusiones, a la luz de la transición de un procesamiento de visas basado en documentos físicos a uno gestionado por Algoritmos e Inteligencia Artificial (IA). En reconocimiento del cambio de paradigma que representa en la soberanía digital de los Estados, Que si bien ofrece una eficiencia operativa sin precedentes, también introduce desafíos éticos y legales profundos en materia de derechos humanos.
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