El conflicto de los símbolos

Autor Congresistas
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Rodolfo Aceves Jiménez*

El expresidente Felipe Calderón criticó que en la decoración del zócalo de la Ciudad de México, se haya incluido un águila republicana, con una connotación política para las festividades de independencia, lo que fue rechazado por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

El águila republicana fue un elemento utilizado por el presidente Juárez durante su mandato, aunque hay registro que fue utilizado desde 1821. Pero también es el logotipo del partido Morena y de Movimiento Ciudadano.

Se trata del uso de un símbolo nacional, en la festividad de la celebración de independencia. Un emblema nacional en un momento histórico que parece que no le corresponde.

Y es que es en el ideario político de Juárez en donde descansa gran parte del sistema político y jurídico mexicano, que fue adoptado por el partido gobernante, pero que en algunas ocasiones parece olvidar la separación de la iglesia con el Estado.

A propósito de las diferencias del pasado con la iglesia, hoy en día parece que Juárez ha sido perdonado. El 20 de marzo del 2006, y por primera vez después de 134 años, la iglesia celebró una misa a Benito Juárez, en el templo de San Felipe Neri de Oaxaca, oficiada por José Luis Chávez Botello –Arzobispo de Oaxaca– quien por cierto, fue párroco de la iglesia de San Sebastián de Analco en Guadalajara, durante las explosiones de 1992 de esa ciudad.

Es al presidente Juárez a quién se le atribuye el principio de austeridad de la #4T, cuando dijo: “No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”.

Pero también es el que recibió la delicada encomienda de gobernar al país, con una invasión extranjera, cuando el Congreso en sesión del 15 de diciembre de 1861, Vicente Rivapalacio, presidente del II Congreso, se dirige al presidente Juárez, a quien la asamblea le otorga facultades extraordinarias para hacer frente a la intervención francesa, con el siguiente discurso de Estado: “La historia enseña que todas las naciones, para llegar a la reforma y a la verdadera civilización, han tenido que pasar por pruebas terribles y por dolorosos sacrificios, y muchas veces los pueblos más poderosos debieron tocar el borde del abismo y, sin embargo, pudieron salvarse por la fe y la unión entre sus hijos”.

Por su parte, el movimiento de independencia que duró 11 años se logró gracias a la audacia y dirigencia de Hidalgo, Morelos y Guerrero, principalmente. Nadie los nombró dirigentes de la independencia, sino que sus actos trascendieron en un escenario coyuntural de crisis política de la corona española, que junto con el sentimiento de abuso al que habían sido sometidos los naturales de estas tierras durante 300 años, fueron determinantes para iniciar, sostener y terminar la guerra de independencia.

Quizás el común denominador entre la independencia y el presidente Juárez lo constituya, la Virgen de Guadalupe, cuando en la independencia Hidalgo tomó un estandarte con su imagen y los realistas estaban encomendados a la española Virgen de Los Remedios, y bendecidos para la campaña por el alto clero de la Nueva España, le habían declarado la guerra a la guadalupana: cuando los realistas encontraban una imagen de la Virgen morena en algún templo, era sujeta a juicio sumario y fusilada, lo mismo hacían los insurgentes con la de Los Remedios.

Además, el presidente Juárez fue quién decretó al día 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, como día de fiesta nacional.

Por eso es, que el conflicto no es por el águila republicana.

*Es Maestro en Seguridad Nacional por la Armada de México
Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @racevesj

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