Mirada internacional

Autor Congresistas
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Claudia Valdés

Se inicia un periodo para el Senado de la República complejo y en el que se encuentra en juego la legitimidad del poder y de la representación. En el panorama interno, del país, despunta la falta de una oposición que contribuya a la normalidad democrática que ha sido afectada por la vinculación que ha tenido tanto el poder político como el económico con la dinámica del crimen organizado.

Del congreso legislativo mexicano es la Cámara de Senadores la que se ha visto erosionada gradualmente por la expansión del narcotráfico que viene borrando fronteras e imponiéndose en los equilibrios regionales. El mercado del crimen y la delincuencia organizada en las que se incluyen personas, especies animales, órganos, profundiza los rasgos federativos, imponiéndose sobre municipalidades y regionalidades.

En el mundo legislativo mexicano, se encuentran en la antesala del debate importantes iniciativas de reformas constitucionales que se consolidan en la perspectiva del fortalecimiento del régimen que continúa bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo, quien tampoco se encuentra al margen de la envestida de las tensiones internacionales.

China, Estados Unidos, Francia, India, Japón, Brasil giran los titulares de los noticieros internacionales generando nuevas tecnologías que dibujan un mundo con mayores mecanismos tecnológicos, pero sin el logro de comunicarse, apuntalan la noticia como producto de mercado.

En el Senado hemos visto interesantes debates en torno a temas como la capacitación de militares y marinos mexicanos en el extranjero, del anclaje de aviones bélicos de los Estados Unidos en aeropuertos regionales, y también conocemos la guerra de destrucción que se libra en otras partes del mundo.

Nos vamos familiarizando con la violencia que se viene normalizando desde el discurso sobre una democracia que parece derramarse fracturada por la intolerancia que campea en orden mundial desde la más pequeña ciudad, hasta una importante región.

¡Vivimos la violación de los derechos!

Hoy las senadoras de la República alzan la mirada más allá de sus terruños y hacen de la palabra un instrumento de mayor vinculación con la posibilidad de construir un mundo mejor evitando la tendencia a la destrucción que parece filtrarse en los intereses políticos mezclados con el crimen organizado.

Nunca como hoy hemos sido tan vulnerables, por tanto, el Congreso de la Unión tiene la responsabilidad de analizar que la violencia no se convierta en el pretexto de la destrucción de los valores que nos han dado principios.

Surgen las preguntas ante la posibilidad de cambio de un periodo más: ¿Estarán decididas las legisladoras a comprometerse con el cambio o fundarán el imperio de narcas?

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