Crear el Pastel antes de intentar repartirlo

Autor Congresistas
45 Vistas

Darío Mendoza A

América Latina está atrapada en una contradicción peligrosa. Los merolicos en las redes sociales hablan del éxito a los jóvenes, con la ilusión de la riqueza inmediata —el “ser tu propio jefe” con solo un celular— y, por otro, un discurso político que se centra obsesivamente en cómo repartir la riqueza, olvidando con frecuencia el paso previo y fundamental: hay que crear el pastel antes de poder repartirlo.

Los datos del Global Entrepreneurship Monitor y del Banco Mundial son contundentes: somos la región con más ganas de emprender del planeta, pero también la que tiene la mayor tasa de fracasos empresariales. Entre el 80% y el 90% de los proyectos fracasan antes de los dos años. ¿Por qué? Porque el sistema está diseñado para que el Estado sea un obstáculo y no un aliado.

El Gobierno: ¿Socio o Verdugo del Innovador?

Para que un ecosistema emprendedor florezca, se requieren condiciones en el sistema o el modelo económico. Sin embargo, el joven latinoamericano que decide “dar la batalla por la vida” se encuentra con una muralla de burocracia, regímenes tributarios asfixiantes y una inestabilidad jurídica que cambia las reglas del juego a mitad del partido.

Un gobierno aliado no es aquel que regala subsidios, sino el que:

  • Simplifica trámites: Que abrir (y cerrar) una empresa sea tan fácil como crear una cuenta de correo.
  • Reduce la carga fiscal inicial: No se puede cobrar impuestos de “gran empresa” a quien aún no ha validado su modelo de negocio.
  • Fomenta la educación técnica: Necesitamos menos retórica y más programadores, científicos y expertos en gestión que puedan adoptar tecnologías avanzadas.

Ofrecer Derechos sin responsabilidades es la trampa que conduce a la frustración.

Existe una tendencia creciente a hablar de “derechos” e ”igualdad” como si fueran maná caído del cielo: La realidad es simple: desconectar las responsabilidades y el esfuerzo necesarios para ofrecer derechos reales es el verdadero desafío. Esta desconexión es especialmente cruel con los jóvenes. Al venderles la idea de que el éxito es un derecho garantizado o que el fracaso es siempre culpa de un “sistema injusto”, les robamos la resiliencia necesaria para sobrevivir en el mercado real.

Emprender es, por definición, asumir la responsabilidad total sobre el propio destino. Requiere disciplina, noches sin dormir y una tolerancia extrema a la frustración. Cuando la cultura ignora la importancia del mérito y la responsabilidad individual, el choque con la realidad es devastador. No basta con tener la “intención” de emprender; se requiere la formación y el carácter para ejecutar.

Del Espejismo a la Realidad

Un documental de la televisión alemanda Deutsche Welle (DW) nos advierte sobre los “vendedores de humo”. La realidad del emprendimiento latinoamericano no está en los filtros de Instagram, sino en la innovación esforzada: esa capacidad de resolver problemas reales con recursos limitados.

Para que América Latina deje de ser un “invernadero de microempresas que no crecen” y se convierta en una fábrica de soluciones globales, necesitamos un cambio de chip:

  1. A nivel institucional: El Estado debe entender que su rol es quitarse del camino y pavimentar la ruta, no cobrar peajes antes de que el vehículo arranque.
  2. A nivel cultural: Debemos celebrar la creación de riqueza. Generar utilidades no es un pecado, es la señal de que se está aportando valor a la sociedad.

El pastel no crecerá por decreto. Crecerá cuando los gobiernos entiendan que su mejor política social es dejar de ser el obstáculo del joven que tiene una idea y las agallas para ejecutarla. La batalla por la vida se gana con herramientas, no solo con deseos; con responsabilidad, no solo con reclamos. 

A nivel global, la mejor prueba es Cuba, que ofrecía todos los derechos e igualdades a su población. “Nos tenemos que centrar, de inmediato, en implementar las transformaciones urgentes, las más necesarias, que hay que hacerle al modelo económico y social”, indicó recientemente el Secretario del Partido Comunista y Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. El colapso es evidente, los alcanzó la realidad. No hay “derechos” gratis y la igualdad nunca se alcanza por más control que ejerza el Estado.

@dariomendoza

Artículos Relacionados