Congresistas

Las elecciones que sacudirán al mundo occidental

El mapa político global se prepara para recibir una tremenda sacudida . Tres comicios en 2026 —Brasil, Israel y Estados Unidos— no solo definirán el destino de sus propias naciones, sino que actuarán como tres grandes engranajes que reconfigurarán el equilibrio geopolítico del mundo occidental.

Brasil: el balotaje inevitable y el “efecto Trump” en América Latina. En Brasil, la contienda se encamina inexorablemente hacia una segunda vuelta. Todo indica que seremos testigos de un nuevo capítulo de la polarización extrema entre el bloque progresista encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva y la derecha conservadora aliada a Bolsonaro Jr.

En este escenario, la gran interrogante es si el “guion de Estados Unidos” volverá a funcionar en favor de la derecha brasileña. La abierta simpatía y el respaldo del trumpismo hacia proyectos conservadores en la región ya han demostrado ser un catalizador decisivo, como se vio en los vuelcos electorales de países como Chile, Honduras y Colombia. El respaldo político y el impulso de la narrativa antiestablishment promovidos desde Washington han demostrado tener la fuerza suficiente para reconfigurar el mapa sudamericano en favor de gobiernos de derecha. Queda por ver si esa misma inercia logrará inclinar la balanza en la mayor economía de América Latina.

Israel: el dilema de Netanyahu entre la supervivencia política y la guerra. Al otro lado del mundo, Benjamín Netanyahu libra una batalla en dos frentes: el bélico y el electoral. El primer ministro intenta mantener la tensión y la ofensiva militar contra Hezbolá e Irán, en un esfuerzo por prolongar su permanencia en el poder y aspirar a la reelección. Sin embargo, el panorama interno le resulta abiertamente adverso. La mayoría de la ciudadanía israelí rechaza un nuevo mandato de Netanyahu y exige un relevo en el liderazgo.

Las próximas elecciones parlamentarias pueden traer consigo a un nuevo primer ministro al frente de la Knesset. Pero, mientras ese ajuste democrático ocurre, el costo es altísimo: la guerra en Oriente Medio seguirá encendida, utilizada como escudo defensivo para la supervivencia de la coalición gobernante en Tel Aviv.

Estados Unidos: la paradoja del costo de la guerra y la urgencia de Trump. Aquí se cruzan las líneas geopolíticas más complejas. Mientras a Netanyahu le conviene prolongar el conflicto en Oriente Medio para sostenerse en el poder, a Donald Trump esa misma guerra le está costando caro. La subida en los precios de la gasolina y el descontento de una parte significativa de su propio electorado —que siente que esa no es su guerra y que se trata de un conflicto donde Israel gana, pero Estados Unidos pierde— alimentan el desgaste de su administración.

Las tendencias para las elecciones de medio mandato (midterms) muestran que los demócratas pueden lograr avances decisivos en el Congreso. Por ello, a la administración estadounidense le urge pausar el frente de guerra en Irán y girar la atención hacia temas de política exterior más rentables para su agenda interna —como la presión hacia Cuba y México— antes del decisivo “Súper Martes” de noviembre.

El contraste autoritario. Las elecciones de 2026 en Brasil, Israel y Estados Unidos no son eventos aislados; son tres piezas clave que sacudirán la estabilidad política y económica del mundo occidental.

Mientras tanto, en la acera opuesta, los adversarios estratégicos de Occidente observan el espectáculo con complacencia. Ni Xi Jinping en China ni Vladimir Putin en Rusia tienen que preocuparse por las veleidades de las urnas ni por el desgaste del voto popular. Consolidados como reyes absolutos en sus propios territorios, contemplan cómo la democracia occidental se somete a las reglas del mundo libre, mientras ellos sonríen y observan al mundo con ojos fríos.

@dariomendoza

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