Es Hora de Construir un País Fuerte y con Instituciones Sólidas

Autor Congresistas
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Elio Villaseñor

“En una guerra comercial, todos perdemos. Las guerras comerciales
 no solo dañan a los países directamente involucrados, sino que
 también tienen un impacto negativo en la economía global

António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

El reciente anuncio de los aranceles impuestos por Donald Trump ha dejado claro que el comercio mundial atraviesa un momento de turbulencia.

Las consecuencias de estas medidas no serán inmediatas, pero se sentirán gradualmente, a medida que los países respondan y los bloques internacionales comiencen a reconfigurarse.

Nos encontramos ante un futuro incierto, donde las amenazas, tanto comerciales como diplomáticas, podrían escalar hasta convertirse en un gran conflicto mundial.

Más de 60 países se verán afectados por los aranceles recíprocos que se han implementado.

En el caso de México, los productos que cumplan con las reglas de origen del T-MEC continuarán exportándose sin aranceles, mientras que aquellos que excedan los límites acordados enfrentarán tarifas de hasta el 25% en los automóviles y del 10% en productos derivados del aluminio, como la cerveza y las latas vacías.

Esta situación refleja una relación asimétrica en la que México está obligado a ajustarse a las exigencias de la administración estadounidense, limitando nuestra autonomía económica y política.

Además, estas medidas están condicionadas a que México siga combatiendo el narcotráfico y frene la migración, lo que nos coloca en una posición de dependencia frente a los intereses de Estados Unidos.

Sin embargo, mientras sigamos sin crear las condiciones necesarias para un país con instituciones sólidas, basadas en la confianza y en mecanismos eficaces de rendición de cuentas, seremos vulnerables a los caprichos y las imposiciones de cualquier administración extranjera, incluidas las de Trump.

Es en este contexto donde, en lugar de lamentarnos, debemos encontrar la oportunidad de impulsar cambios estructurales que fortalezcan nuestra autonomía y estabilidad.

Necesitamos construir un México con reglas claras, que promuevan el crecimiento económico y garanticen que estas se apliquen de manera justa y equitativa para todos.

Aunque las medidas de Trump no nos han afectado tan drásticamente como se temía, si no tomamos las decisiones adecuadas, este momento podría pasar sin más que como una oportunidad perdida para transformar profundamente a México.

El tiempo para actuar es ahora. Debemos establecer nuestra propia agenda de reformas, erradicar la relación perversa entre el crimen organizado y ciertos sectores políticos, y terminar con la impunidad y la corrupción que siguen siendo un lastre para nuestra nación. Es hora de crear políticas públicas que empoderen a los ciudadanos y de construir un país con instituciones transparentes y responsables ante la sociedad.

Solo así podremos convertirnos en una nación verdaderamente fuerte, libre de las ataduras que limitan nuestro potencial.

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