La ideología es la vía corta para vulnerar la soberanía

Autor Congresistas
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Héctor Barragán Valencia

En torno del caso venezolano hay mucha especulación y poca atención a los hechos. Cada cual tiene su teoría de acuerdo con sus intereses o ideología. Por ello conviene atender los sucesos en lugar de elaborar hipótesis. ¿Cuáles son los hechos? Trump decide mantener al chavismo sin Nicolás Maduro. El objetivo es el petróleo y las tierras raras que posee Venezuela. La lucha de EUA contra China por la hegemonía mundial es parte vital del afán de controlar los recursos del país caribeño.

Mantener el chavismo sin Maduro es la lección aprendida en Irak: Estados Unidos tiene un ejército tan poderoso que es capaz de someter a muchos ejércitos. Pero después de derrotar a Saddam Hussein devino el caos. Por ello mantiene las estructuras de poder en Venezuela. En cuanto al afán de hacerse de los recursos naturales venezolanos, el fin es doble: mantener al dólar como la moneda mundial, en particular para cotizar las materias primas. Así intenta atajar al grupo de los BRICS (Brasil, India, Rusia, China y Sudáfrica) que promueve un nuevo orden.

Pero Venezuela es más que petróleo. Sus reservas de gas y su potencial en energías renovables la convierten en pieza clave de la transición energética global. Además, las tierras raras son insumos críticos para baterías, semiconductores y tecnologías de defensa, lo que la coloca en el centro de la “guerra tecnológica” entre Washington y Pekín. A esto se suma el factor migratorio: el éxodo venezolano es uno de los mayores de América Latina y constituye un desafío regional que Estados Unidos busca contener, en línea con su política antinmigrante.

¿Qué se desprende de estos sucesos? El más importante, a mi juicio, es que Washington no va a atentar contra la estabilidad de México. Las presiones contra el gobierno de Claudia Sheinbaum seguirán para lograr más concesiones. Hasta podría destruir laboratorios en México. Y exige el fin del envío de crudo a Cuba. En el campo especulativo, Trump quizá exija juicio a políticos presuntamente vinculados con la mafia, pero sin tocar a AMLO, que allá suponen que es pieza clave de la estabilidad.

Un resultado de estos hechos es que Trump da la puntilla al orden mundial basado en reglas, que obligan a todos y contienen al más fuerte. El nuevo mundo que emerge será menos seguro y al parecer dividirá al planeta en zonas de influencia: América para EUA; ¿Europa para Rusia?, y Asia para China. México deberá elegir entre ideología y pragmatismo.

En el ámbito de la política estadunidense, la captura de Maduro también tiene un propósito: quitar el foco de atención en los posibles vínculos entre Trump y el pederasta Jeffrey Epstein, que ha dividido a las bases electorales del presidente. Asimismo, evitar una guerra en Venezuela le quita argumentos a quienes en su movimiento exigen que se concentre en los problemas cotidianos como la inflación y la vivienda, aunque en este caso, anunció que prohibirá a los grandes inversionistas comprar vivienda unifamiliar para evitar la especulación y el aumento de su precio. La meta es mantener bajo control republicano el Congreso.

La información corrobora que en este año electoral aumentarán las presiones de Trump sobre México y quizá haya eventos espectaculares para regocijo y cohesión del grupo Make America Great Again (MAGA), pero lejos de intentar acciones desestabilizadoras. Pero si el gobierno mexicano desea descartar un escenario violatorio del territorio nacional, cabe fortalecer aún más la cooperación bilateral.

Y claro que habrá costos para México, ya lo han advertido diversas voces en el Capitolio y en la Casa Blanca: saldrá cara la renegociación del tratado comercial. Una vez despejada la incógnita de que Estados Unidos no intentará desestabilizar a México, lo aconsejable es pragmatismo. ¿Vale la pena anteponer la ideología al interés nacional? La ideología es la vía más corta para vulnerar la soberanía de México.

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