Congresistas

Elecciones 2021 de mayor complejidad

Partidos Políticos 2021

El Instituto Nacional Electoral (INE), adentrado en las actividades y las exigencias de organizar la elección que ha denominado en el marco de las exigencias de la mercadotecnia como las más grande de la historia de México. Pero a 30 años de distancia de la victoria de la democracia procedimental con la alternancia, hay más en juego en el proceso electoral y esto no es sólo la vocación democrática del pueblo de México y sus aspiraciones por la democratización del poder de rostro plural y un sistema de contrapesos ente tendencias del control del poder público.

Las elecciones del 2021 revisten aún de la mayor complejidad, puesto que va más allá de la cantidad de los puestos de elección que están en juego, en donde compiten 10 partidos, de los cuales tres obtuvieron registro y financiamiento público, en el marco para no decir de menos, de la pandemia más feroz del siglo que podrá dejar una huella en el proceso electoral en un escenario de condiciones de incertidumbre económica y social y por el peligro de los contagios lo mismo de miles de organizadores, candidatos y equipos, funcionarios de casillas, votantes y de autoridades electorales.

Pero hay aún más señales irregulares en el proceso, y estas son las que surgen del poder constituido y legitimado por un cuantioso voto inédito en las urnas que se ha convertido en un ariete formidable contra el INE, acompañado además por un Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF ), cuyas interpretaciones de la ley, van convirtiéndose en encomiendas a favor de disposiciones constitucionales como son los temas de la venia de publicitación de las obras de gobierno a cargo del Ejecutivo federal, a las que se les ha dado aval.

Y surgen las preguntas en torno al proceso que se continúan con el caso de que si que si los ciudadanos/as sostendrán su vocación democrática pese al oleaje de veloces infecciones de nueva cepas del COVID-19 y los fallecimientos, lo que colocan en un dilema al acudir o no a las urnas a manifestar la voluntad política.

El paisaje

Hay novedades que también esperan su aparición en el proceso y ello tiene relación con el que se ha tipificado como delitos electorales con criterios penales, lo que hará que las conductas electorales irregulares esperan recorrer las rutas sinuosas o no de la justicia para derivar a la cárcel.

Nadie duda que sea una elección singular y no sólo por su volumen, por el orden de los cargos de elección como lo son 15 gubernaturas y 500 diputados federales, cuyas candidaturas también ponen a juicio la calidad de nuestra democracia que va desde la construcción de las militancias y la representatividad de las candidaturas, mismas que miles de ciudadanos habrán de legitimar en las urnas.

Estamos ante un escenario incierto en el que también se pondrá a juicio del electorado el ejercicio del gobierno federal, las políticas publicas, al partido en el gobierno y a los partidos que compiten por el poder. Entra de lleno en la escena política la renovación de los 500 diputados de una de las Cámaras del Congreso de la Unión que tiene responsabilidades muy especificas como discutir y autorizar el Presupuestos de Egresos de la Federación que se construye con los impuestos de los mexicanos y los adeudos para salir de los compromisos.

El proceso electoral a celebrar en 2021, por primera vez en nuestra historia moderna, nos está mostrando a un Titular del Poder Ejecutivo que comparte abiertamente con la prensa su preocupación de que le sea arrebatada, en la contienda electoral, la mayoría legislativa con la que cuenta en la cámara baja, ya sea con su partido o construida artificialmente con las fuerzas parlamentarias aliadas y le ha permitido impulsar importantes reformas constitucionales y mantener una voluntad legislativa a favor.

Entre paradojas

Y también como desafíos electorales por primera vez en 30 años estamos experimentando el despliegue de una batería de ataques contra el INE y hacia las herramientas electorales que se han construido en tres décadas, como es el financiamiento público en la perspectiva de la equidad de la competencia y los que definen el 134 constitucional como son pautas de campaña y la comunicación política.

Y es que también las paradojas encuentran su esfera radioactiva en la escena electoral en la cual la equidad en las candidaturas con una exigencia constitucional y también marcan la diferencia. Las candidaturas de las mujeres a los distintos puestos de elección van definiendo y renovando un proceso electoral que se va gradualmente democratizando, ya que amplia el espacio de participación para las mujeres desde el interior de los partidos y hacia la comunidad política en cada instituto con el aval de una sociedad más amplia.

Pero también en la elección de los candidatos corre la buena o mala fortuna que implica las cuestiones de género y esto tiene relación con la designación de un candidato o candidata a gobernador o gobernadora en el caso de Guerrero, proceso sobre el que pesan en el candidato ganador tres acusaciones de violación ante tribunales y sin embargo, resultó inamovible en su posición de representante de la 4T y encarnación de una nueva moralidad ciudadana en la que a todas luces es cuestionable en las propias filas de Morena y que debería ser juzgado ante las autoridades competentes.

Así marcha conducido por el INE, a nivel nacional, un proceso político que se ha reconocido como inédito, pero así marchan los procesos estatales a cargo de los institutos electorales de cada entidad en el que se elegirán gobernadores, diputados al congreso local, presidencias municipales o ayuntamientos.

Comunicación Electoral

Ni hablar de la importancia que representa la información electoral para construir el voto, atender un derecho y expresar una voluntad que presume una decisión elaborada a través de la información que va desde el INE, los partidos políticos, los candidatos/as a los distintos puestos de elección, los institutos electorales locales y a través de los medios de comunicación social tanto impresos como electrónicos.

La comunicación política y electoral es hoy otra y mucho tiene que ver con las imposiciones y exigencias de la pandemia que ha obligado a las instituciones al uso de las nuevas tecnologías de la información digital, en la que destacan las sesiones a distancia y desde casa y los dispositivos telefónicos y un nuevo manejo en la organización y presentación de contenidos que van más allá de los declarativos y apuntan más sobre prácticas, procesos ordenados y bajo la mirada de la pluralidad y el derechos humano a la información.

En esta perspectiva habrá que mantener un estudio sobre la aplicación de las nuevas tecnologías y su relación que en el INE puede resultar endogámica y no alcanzar a conectar con la diversidad que distinguen a los ciudadanos de a pie, con las representaciones y diferencias objetivas con la que caminan las agendas de los medios y la perspectiva de las diferencias de la población objetivo como también lo que define los niveles de educación cívica y política que sigue gravitando entre un electorado infantil cuando según los resultados del Censo 2020 elaborado por el INEGI la edad promedio es de 29 años.

Secuestro

La comunicación social del INE no ha logrado escapar del secuestro de la sonoridad del escaparate de las declaraciones, de las tentaciones de la filtración e intereses personales o de grupo, el lugar de encantamiento de las redes digitales para los protagonismos, del circulo de la adulación e intereses de los cuates, de las argucias de los objetivos personales a plazo, de las tentaciones del control, del manejo de las ventajas y sometimiento de los derechos de servicio de la información y de la publicidad conforme al derecho de poblaciones objetivo en una diversidad.

También el INE ha exhibido sus deudas con la democracia, sus inclinaciones a la centralidad de una presidencia, a las opiniones sobre los hechos y como máxima expresión de sus contradicciones está su sitio digital y Central de Información va mostrando una continua debilidades de su planeación que incluye la propaganda, sus contenidos y objetivos informativos que son muestra de la confusión interior y la visión sobre las necesidades informativas del proceso, entre las cuales las plataformas de los partidos son más que punto cero, así como las exigencias de los medios de comunicaciones y documentos de fácil disponibilidad.

En el caso de la elección federal sobra decir del desconocimiento existente en torno a las atribuciones, facultades, responsabilidad y representación que se encarnan en la figura de un diputado federal, en el valor de la representatividad popular, el relieve como factor político en un sistema de contrapesos, la esfera de su responsabilidades, la importancia de su papel como creador de leyes, el rango de poder constitucional y conexión con el distrito electoral que debe representar que si bien muestra una geografía política, a un partido político, también con identificaciones y prerrogativas de vigilante del ejercicio del poder público, de interés público en un sistema de transparencia y rendición de cuentas.

Los diputados son la encarnación de la representación de los ciudadanos que mediante el sufragio han cedido su voluntad política con una representación para conformar una cámara en el Congreso que sólo es transferible con la legitimidad del voto y tiene como una gran responsabilidad aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación que presenta el Titular del Poder Ejecutivo federal año con año.

La moneda en el aire

Y ahora queda por anotar que sobre nuestra democracia no sólo pesa la diferencia ideológica, la partidaria, social, económica, cultural sino las diferencias originadas por la desigualdad que produce la pobreza, el conflicto cultural, el origen étnico, de género y la falta de educación y la justicia social, lo que debería suponer un consolidado Estado de derecho sobre la profundidad de las diferencias entre elites y electorado.

El INE no ha estado exento de las necesidades de la democratización de su vida interna, de sus retrasos en la práctica de la equidad y reconocimiento de los derechos humanos ni de los valores de la democracia que se permitieran superar un ejercicio administrativo a favor de los amigos, de la rendición de cuentas, de la transparencia e inclinada a favorecer una educación cívica congruente con los ideales democráticos, Estado de derecho y distantes a sus prácticas endogámicas.

Ni el INE que surja de las necesarias reformas que se presenten del proceso o de los intereses políticos de grupo ni el poder público que surja de las unas podrá ser el el mismo, ni el que emerja del dolor y el miedo de una pandemia, del contagio o el fallecimiento, de la errática política de vacunación, del acrecentamiento de la pobreza por la contracción económica ni de la ficción de un diálogo circular podrá ser igual.

Todas las interrogantes sobre la maduración de nuestra democracia han estado puestas en el juego de los comicios, en el juego tras de una serie de ejercicios políticos de 30 años de la alternancia de tres partidos políticos en el poder, dos de derecha, uno de centro, otro de izquierda que a la par han exhibido la funcionalidad y capacidades del gobierno, del sistemas político y el sistema electoral.

Salir de la versión móvil