Claudia Valdéz / Javier Ramos
¿Cuál es la propuesta electoral que presenta la presidenta?
Aunque aún se encuentra en proceso de discusión y no existe un texto final plenamente aprobado, la administración de Claudia Sheinbaum ha impulsado una reforma electoral con varios ejes centrales. La postura de la presidenta refuerza:
Los cambios a las reglas de representación plurinominal:
• La propuesta reformista contempla la revisión del esquema de candidaturas plurinominales para diputados y senadores, con el objetivo de modificar la asignación de estos cargos. ¿Nos encontramos ante las visiones de la austeridad o el dispendio?
Reducción de gastos de partidos e instituciones electorales:
• Se incluyen propuestas que pretenden disminuir las asignaciones de recursos públicos dirigidos a los partidos políticos, al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE).
Destacan en la propuesta los ajustes a la estructura de los órganos electorales:
• La discusión también aborda la organización y el financiamiento de los órganos comiciales.
No se excluyen de la discusión la inclusión de nuevos temas en el ámbito democrático:
• Sheinbaum ha mencionado la posible incorporación de temáticas como la inteligencia artificial en campañas y la modificación de las normas de participación.
Sobre sale el tratamiento de la participación ciudadana y nuevos partidos, se busca aumentar el interés de los ciudadanos por la cuestión cívica y política.
No se ignoran las recientes conquistas de las mujeres, que se alinean con la descalificación de la violencia y el impulso a la paridad en las candidaturas, lo que les ha permitido contar con legislaturas y candidaturas más equilibradas.
Entre los diferentes sectores de la sociedad surge la interrogante sobre lo que ha motivado esta propuesta, tras 14 años desde la última reforma electoral del 2014, así como la promoción de las reformas de los planes A, B y C, del expresidente López Obrador, temas que sin duda serán objeto de análisis por parte de especialistas y académicos del área.
La iniciativa ha generado una intensa reacción política y social:
Tal como son los apoyos y respaldos parciales, recordemos las diferencias que se han derivado de los impactos en las candidaturas plurinominales, que son vistas como una carta abierta a favor de la construcción de partidos familiares, como es el caso del Partido Verde Ecologista de México y del otro inscrito en el pasado Encuentro Social, que ha expresado su confianza en que Sheinbaum tomará en cuenta todas las voces para alcanzar consensos. La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, ha señalado que el proyecto no pone en riesgo la autonomía del INE y representa un avance en términos democráticos. Habrá que pedirle a la Sanadora del Partido del Trabajo, que hoy preside la mesa directiva, convenga encabezar una evaluación de los trabajos legislativos al que sean orientado las mujeres.
No han faltado las críticas internas, de las cuales resaltamos la siguiente: “Algunos aliados dentro de la coalición oficialista (como el PT y el Verde) han manifestado desacuerdos o enfatizado diferencias en ciertos aspectos de la propuesta.” No podemos omitir los cuestionamientos que pesan sobre dudosas conductas que han venido empañando Adán Augusto, por lo que sería deseable promover una investigación que restable la confianza y la legitimidad que pesa sobre un senatorial de la República, hoy más exigente en la ruta que encabeza la nueva Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro Sánchez.
En cuanto a la oposición fuerte de partidos y críticos, destacan las posturas de los líderes de los partidos PAN y PRI, quienes han calificado la reforma como autoritaria o regresiva, haciendo comparaciones con “leyes de países con regímenes menos democráticos”. Sectores de la sociedad civil y analistas han destacado los riesgos de centralización del poder o debilitamiento de las instituciones electorales tradicionales, aunque estas preocupaciones suelen enmarcarse en el debate más amplio.
En medio de la agitación del debate público y la discusión nacional, la reforma se ha convertido en un tema recurrente en los medios, foros públicos y el Congreso, en un proceso que se ha intentado presentar como abierto a la participación de ciudadanos y organizaciones.
Se destaca en la discusión el creciente interés hacia la transparencia y la información, tópicos que resaltan la importancia de la información cuando el acto de votar se ha transformado en un mandato y el debate público en una exigencia vinculada a la rendición de cuentas. Por tanto, llama la atención la ausencia de que una reforma con aspiraciones de cambio de régimen político no se acompañe de una reforma sustancial, promoviendo la comunicación social como un derecho.
Esta reforma constituye un esfuerzo del Gobierno para reconfigurar el sistema político mexicano y se sitúa dentro de un proyecto político más amplio que ha estado presente incluso antes de que Claudia Sheinbaum asumiera la Presidencia. Es de esperar que la relevancia del tema impulse la creación de foros, la formulación de debates y la discusión parlamentaria, que favorezcan la promoción de la participación ciudadana en la elaboración de las leyes.
