Congresistas

Muerte Digna

Entrevista Dra. Asunción Álvarez del Río

La muerte es una experiencia dolorosa e intensa, para quien la sufre o para quien la acompaña, está en los terrenos de lo íntimo, no tiene límites.

Hablar de la muerte es también es hablar de dolor, del sentido humano, de la dignidad y lo que ésta representa.

El amor a vivir con dignidad. Y el buen morir nos hizo acercarnos a la Dra. Asunción Álvarez del Río, quien ha dedicado su vida profesional al tema de la muerte. Sus líneas de investigación son la muerte en la práctica médica, eutanasia y el suicidio asistido, entre otros del campo de la bioética. No es un tema fácil, sino profundo y estremecedor.

La Dra. Asunción, es investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental en la Facultad de Medicina de la UNAM, integrante del Colegio de Bioética A.C. y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Entre sus publicaciones destacan el libro Práctica y Ética de la Eutanasia, editado por el Fondo de Cultura Económica en el 2005, y La Eutanasia, en colaboración con Arnoldo Kraus, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

No tenemos mejor guía para entender lo complejo que es la muerte, una experiencia natural, pero también llena de atajos.

Al tema entra de lleno Javier Ramos, el psicólogo, dirige la primera pregunta: Doctora nos podría explicar ¿lo que significa la Ley de Voluntad anticipada?

La médica responde, hace historia: La primera ley aparece en el Distrito Federal en el año 2008, es una ley que se refiere al reconocimiento del derecho de los pacientes a rechazar tratamientos que solo prolongarían su vida, a eso se refiere la ley de voluntad anticipada, estrictamente hablando. Precisa la idea la experta académica: El objetivo es no recibir tratamientos que prolongarían la vida y el sufrimiento con ella, que necesita cuidados paliativos, esa es la idea central de la voluntad anticipada.

En otros países, “…la muerte anticipada se refiere a la posibilidad que tenemos las personas de establecer con anticipación nuestros deseos sobre los tratamientos que rechazaríamos si llegáramos a encontrarnos en una situación en que ya no pudiéramos expresarnos…”

El psicólogo pregunta: Dra. ¡Se trata de anticiparnos!

La Dra. Asunción: “…Hubo un pequeño error, al nombrar voluntad anticipada, lo que realmente estaba refiriéndose a la posibilidad de rechazar el tratamiento.”

Tercia Claudia Valdés (CV): Doctora ¿es cómo reservarse un derecho? ¿El derecho a morir, el derecho a sufrir, el derecho a cómo morir, con qué dignidad?

Para la Dra. Es un tema controvertido. Pertrechada en las en las encuestas nos dice “Son los sondeos …los que anuncian que, en México a nivel nacional, encuentran que casi un 70% de la población está de acuerdo, está de acuerdo con considerar que una persona que está padeciendo en el final de la vida una enfermedad pueda recibir ayuda para morir, esto incluye a personas con religión católica.” La catedrática nos comparte la revelación de que la sociedad “…sí está… a favor de evitar este sufrimiento y de respaldar la decisión de una persona para ya morir.”

Javier: ¿Estamos también ante un problema sociocultural? Se descorren los factores: ¿Es el dolor un factor que influye?

La Dra. Asunción: Sí, el dolor y el sufrimiento, puede haber mucho dolor físico y puede haber también el dolor emocional.

Sale a la conversación que hay que considerar “…cuando hablamos de alguien que elige ya no vivir, que raramente lo puede decir…, nadie puede tomar esta decisión por otro.”

“La persona lo está decidiendo porque ella misma está sufriendo y quizá también porque sabe que están sufriendo los demás.”

“Pero quien toma la decisión es la persona enferma que pide ayuda para morir. No es una decisión que otras personas puedan tomar.”

En la conversación se teje la idea de que cuando el paciente no puede tomar la decisión los familiares la asumen. Porque, se entiende que el médico necesita acordar esto, con alguien que representa al paciente. Que le diga al médico qué hubiera querido el paciente, entonces los familiares lo pueden saber, porque lo conocen o, en el mejor de los casos, porque ese paciente lo estableció por escrito en una voluntad anticipada.

Estamos en la crudeza del dolor, del sufrimiento, que fluyen dando compás a las emociones y latido a las esperanzas: ¿Existe esa la posibilidad, y se respeta?

Dra. Asunción: Pues eso es variable, lamentablemente. Eso depende, y sigue dependiendo de los médicos, pero se debería de respetar.

Los trazos de la ruta del análisis son las enfermedades conocidas, Alzheimer, Cáncer, Parkinson, Ela, y de frente se da cara a la posibilidad del desahucio.

Dra. Asunción: La esclerosis lateral amiotrófica, que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. La cotidianidad se convierte en la silla de ruedas.

Tercia Javier la conversación, lleva su agenda, la pueblan nuevas afecciones: En estas enfermedades, el paciente está bien en determinado tiempo, pero van en degradación, ¿Qué alternativas nativas tiene?

Dra. Asunción: Rechazar el tratamiento. ¿Cómo cuál? como cuando ya no va a poder respirar, rechazar que le hagan la intervención, la traqueotomía, después que dependa de un ventilador mecánico, él puede rechazar ese tratamiento.

Estamos en el límite de las fronteras, la línea del deslinde que el ciudadano puede tomar la decisión. ¿Quiere decir que, al rechazar, esa posibilidad de seguir viviendo, le llamaríamos muerte digna?

Dra. Asunción: ¡Claro!, la muerte digna es una muerte en donde se alivia el sufrimiento y en donde la persona es quién decide. ¿Qué vida es digna? ¿Y qué vida ya no es digna?

Nos atrapa un juego de luces, y de contrastes.

Al encuentro de los referentes, de lo simultaneo, de lo que puede explicar las situaciones.

Así se descorren los diferentes caminos, el análisis de las rutas, emergen los temas legales y jurídicos.

La académica: “Esgrime de que en México contamos con avances en cuanto que se reconozcan y que se hayan legalizado, en cuanto al rechazo al tratamiento que es muy importante porque el paciente es quien decide finalmente, es un derecho reconocido, aunque, existen obstáculos.

En el cause: “…no todo el personal médico está formado en reconocer que el objetivo de la atención médica no es prolongar la vida, -hay que resaltar que la libertad es un factor determinante de que- hay médicos que siguen creyendo que tienen que luchar con la muerte, que no conocen bien las leyes, que no ha tenido una reflexión ética, pero bueno, es algo que por lo menos podemos exigir, porque está la base legal, para saber que es un derecho reconocido.

Javier: ¿Para resolverlo en un juzgado, por ejemplo?

Dra. Asunción: Pues ojalá no sea necesario llegar a ello, sino simplemente en el hospital, decir, yo sé que existen estas leyes que me dan ese derecho, siempre llegar a un juzgado es una mala idea, pero bueno, a veces es necesario.

Dra. Asunción:  Aquí el punto es que lo que está en cuestión, es si tiene derecho a recibir la ayuda adecuada para poder decidir el final de su vida. Eso es lo que está prohibido … en México, … debemos de conseguir que sea algo permitido. Que uno pueda decir cuándo quiere morir, pero que tenga la ayuda para morir bien. Eso es lo que está pendiente.

Estamos en el centro de una gran discusión, hoy en los hechos, Samara Martínez, una joven periodista, con enfermedades terminales, está defendiendo una ley para que esto se permita, desde luego para ella, pero no solo para ella, está buscando que su caso sirva para poner esto en la discusión, y sea una realidad.

Claudia: ¿Y usted considera que está lo suficientemente difundido?

Dra. Asunción: No, yo creo que falta. Todavía hay mucha confusión. Todavía no se entiende bien, falta mucha educación.

Javier: Doctora. ¿Qué efecto tiene en la una persona saber que puede decidir sobre sobre su atención médica al final de la vida?

Dra. Asunción: No sé si hay una etiqueta para eso, pero yo lo que puedo decir es la experiencia. Ahorita le doy un ejemplo bien interesante, es que da mucha paz y mucha tranquilidad y ganas de seguir viviendo mientras se pueda. En Canadá, está permitida la eutanasia la ayuda médica para morir, y hace poco contacté con una persona mexicana que vive allá. Y qué me cuenta que ya tiene la aceptación para la eutanasia. No sé si es Ela lo que tiene o algo parecido. Y entonces hemos estado en comunicación por correo y una de las cosas que me ha dicho es que está aprovechando la vida con una paz y con una intensidad que sabe que va a llegar a eso, porque sabe que avanza hacia eso.

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