Mesa de redacción
Para referencia de embajadas, consulados, misiones comerciales, inversionistas y estudiosos de las sociedades latinoamericanas, este es el estado que guarda México a mayo de 2026; sin maquillaje y sin tapujos:
- La Presidente de México no tiene el control del país. Su retórica y su lealtad a su antecesor la han llevado a engancharse en prolongadas guerras de declaraciones con la oposición, para cuidar su imagen pública. El crimen organizado evoluciona y se extiende en la mayor parte del país, lo cual se oculta sin abrir el debate nacional a los problemas añejos que siguen sin resolución.
- La capacidad del gobierno federal de negociar y cabildear políticamente para atender problemas comunes del país es nula. La instrucción de AMLO a la Presidente parece ser mantener todo el control político del país antes de abordar cualquier otro asunto. La polarización que generó en la sociedad mexicana el discurso de división social, rencor y odio que promovió AMLO en la gente ha provocado que las prioridades de política pública sean la dominación de la oposición y no la negociación política. No obstante, al haber explotado el escándalo del narco gobierno de Rocha Moya, y los escándalos de estilo de vida millonarios de los hijos de AMLO (Andy y el otro que vive humilde y patrióticamente en Houston, Texas) la Presidente está tratando de encontrar maneras de contener el daño reputacional y la potencial pérdida de votos, ya que el escándalo es consistente con los niveles de violencia y criminalidad en el estado de Sinaloa. Hay tantos políticos que se benefician del narcotráfico, que es imposible calcular con realismo cual sería el daño para el sistema político mexicano en su conjunto, no solo únicamente para Morena.
- Esta administración ya fracasó, porque no tiene una plataforma de gobierno clara. De hecho, nunca la tuvo, porque el objetivo era mantener el poder y concluir con los procesos de control de los organismos autónomos, el poder judicial y cualquier control constitucional. El cálculo estaba hecho desde la perspectiva interna de la estructura política del país, pero ese cálculo no consideró la política exterior de los Estados Unidos, que, para fortalecer la seguridad de su país, han determinado que el combate al narcotráfico hacia la frontera sur, iba a ir más allá de ataques a los carteles; es decir, se extendería a las estructuras que los protegen en México, a saber: gobiernos estatales y fuerzas policiales y hasta militares.
- Todo el esfuerzo de este sexenio fracasado, continuará sobre 3 puntos: tratar de mantener el control de los órganos constitucionales y políticos del país, aumentar el proselitismo político en bases de votantes que apoyarán al partido oficial a cambio de dádivas y tratar de evitar la intervención militar de los Estados Unidos en México, para que deje de salir toda la podredumbre de cómo los políticos mexicanos han administrado al país en los últimos 8 años.
- La diplomacia mexicana está perdida también. El Canciller no tiene la talla, los arrestos ni la experiencia para negociar con los EEUU. Su juventud y falta de trayectoria son un ingrediente que refleja lo que la Presidenta quiere, controlar directamente la diplomacia con un Canciller débil, pero la Presidente no sabe qué hacer porque no tiene cartas para jugar contra la administración de Donald Trump.
- Entre tanto, la sociedad mexicana sigue dividida, amistades perdidas por diferencias políticas como nunca antes se había visto, incertidumbre en las inversiones y el crecimiento económico por falta de inversión y destrucción sistemática de un poder judicial independiente y, para acabarla de amolar, -como decimos en México, inclusive con el Mundial jugándose en casa-, el equipo nacional, desunido y sin nivel, nos dará lo que ya sabemos: jugarán como nunca y perderán como siempre, en sintonía con los logros del país en la administración Sheinbaum, mejor conocida como capítulo AMLO 2, por interpósita persona.
