El disfraz…

Autor Congresistas
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Bulmaro Valvidares

Temas para el análisis ciudadano

En memoria de Jürgen Habermas.

Grandes sorpresas nos deparan los procesos electorales y los manejos del poder que van más allá de la época del carnaval.

Existen varias señales que nos advierten el posible regreso a la política de políticos de viejo cuño, hombres y mujeres. Pareciera que cada uno tuviera una agenda política que fuera la fórmula IDEAL PARA SALIR DEL LABERINTO de la gobernanza.

Vivimos tiempos en los que la democracia parece desmoronarse y las sociedades desenvolverse en mecanismos de circuitos en plena movilidad que limitan todo encuentro y todo diálogo.

Para Jürgen Habermas, ilustre intelectual, filósofo y sociólogo alemán, la comunicación encuentra base en la acción, lo que pone acento en la pluralidad y en la evasión de tentaciones que puedan derivar en un coloniaje de las ideas y de las prácticas. No podemos dejar de preguntarnos sobre el interés que motiva el regreso a la política de políticos tradicionales que han conseguido disfrazarse al ritmo de la asignatura electoral.

Habrá que preguntarnos sobre el interés que mueve este regreso y ello ante la perspectiva del mandato, incluyendo su revocación. Los políticos, siempre pertrechados en el laberinto de sus emociones enunciando la patria, el pueblo, el progreso o el desarrollo, nos buscan sorprender.

¿Se trata de una cadena vacía de contenidos y sólo útiles para la motivación de una conducta patriótica? ¿Es México emblema sacro que vuelve para su explotación, con un lugar en la cámara constituida de legisladores guiados por el oportunismo? 

En un sistema que se dice democrático, el retorno de estos personajes no son casualidad, sobre todo las que tienen peso y conocen los atajos que produce la aporía del poder, buscando su reproducción para satisfacer sus intereses ¿cómo se define este interés? El interés que mueve este regreso no es el diálogo deliberativo, sino la recolonización de los espacios mediante la trama del poder, que para Habermas acompaña la acción comunicativa, que plantea.

¿Qué puede significar para un ciudadano común que a los políticos los muevan recursos incalculables cuya ecuación no tiene comparación? No hay límites para la imaginación cuando se habla sobre los estamentos del poder, cuando hasta los relatos de las mil y una noches se acortan ante las peregrinaciones del huachicoleo fiscal y la ostentación de la clase política que contrasta con la austeridad republicana en la que se encuentra sumergida la ingenuidad popular.

Para algunos el interés político no se refiere a una cifra fija, sino “a la medida en que las dinámicas de poder, las agendas partidistas y las expectativas de los grupos de interés influyen en los resultados y la utilidad de dicha evaluación.”

Hay que analizar el hecho de que los intereses políticos dictan que se evalúa y que no en una búsqueda constante de legitimidad de las acciones públicas. Las más de las ocasiones, quedan al margen temas sensibles que pueden ser causa de escrutinio social y de obstáculos para reforzar la recolonización del poder.

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