Entrevista:
Teniente de Navío, Servicio de Sanidad Naval,
Licenciada en Enfermería Elizabeth Zárate Zepactle
Servicio de Sanidad Naval – Secretaría de Marina
La medicina Naval con vocación entusiasma nuestra charla, sobre Medicina Naval y la vida de marinería
El sonido del mar nos acompaña… una ola va, otra viene, como si marcara el pulso de esta conversación.
Y es que México, nuestro México, nace y respira entre aguas:
por un lado el imponente Pacífico, por el otro el majestuoso Golfo de México,
dos mares, dos puertas abiertas al mundo, dos espejos de viento y sal.
Ese abrazo de océanos nos da identidad, historia y movimiento.
Hoy, con esa misma soltura con la que avanza la marea,
vamos a sumergirnos en un tema que fluye, que va y viene,
que se siente natural, cercano… como escuchar romper una ola.
Javier y Claudia Valdés: Para comenzar, ¿podría presentarse y hablarnos un poco de su trayectoria?
Teniente de Navío Elizabeth:
Soy licenciada en Enfermería Naval, egresada de la Escuela de Enfermería Naval y actualmente ostento el grado de Teniente de Navío dentro de la Secretaría de Marina.
Para mí, este grado representa compromiso, experiencia y conocimiento. Dentro de la jerarquía naval, el de teniente de navío es el grado más alto dentro del rango de tenientes, previo a capitán, lo cual implica una gran responsabilidad. A este nivel ya asumimos jefaturas importantes, por ejemplo, la responsabilidad de salas hospitalarias de gran tamaño.
Actualmente estoy adscrita al Centro Médico Naval, donde he sido responsable de algunas de las salas más grandes del hospital, entre ellas las áreas de infectocontagiosos y de aislados respiratorios. Además, participo en la implementación de acciones esenciales de seguridad del paciente, que buscan garantizar la calidad de atención que brindamos a nuestros pacientes y derechohabientes.
También participo como asesora clínica y metodológica de pasantes y licenciados en enfermería, muchos de ellos egresados de la misma escuela donde yo me formé. De esta manera continúo contribuyendo a la formación académica de nuevas generaciones.
Enfermería naval y los retos sanitarios en campo
J y CV: Usted mencionó el área de infectología. Pensando en el enorme litoral mexicano y en las diferentes regiones del país, ¿qué particularidades sanitarias enfrentan?
TNE:
Cada región tiene condiciones sanitarias distintas. Muchas enfermedades que encontramos son endémicas, por lo que varían dependiendo del lugar donde se despliegue la misión.
Nosotros brindamos tanto atención prehospitalaria como hospitalaria, por lo que las enfermedades que enfrentamos dependen del tipo de operación y del lugar al que acudimos.
Por ejemplo, he tenido la oportunidad de participar en operaciones del Plan Marina y también durante la emergencia por SARS-CoV-2. En estas misiones podemos encontrarnos con infecciones muy diversas: desde infecciones gastrointestinales comunes hasta problemas asociados a las condiciones del entorno.
En muchas ocasiones operamos en regiones remotas o montañosas, donde no siempre existe acceso a agua potable o a condiciones adecuadas de higiene para la preparación de alimentos. En esos casos, además de brindar atención médica, también orientamos y apoyamos a nuestros compañeros para prevenir enfermedades.
Enfermería en operaciones
J y CV: Uno suele imaginar estas misiones en lugares muy complejos, incluso en selvas o regiones aisladas. ¿Cómo se vive esa experiencia?
TNE:
En muchos casos la realidad es muy parecida a esa imagen. El personal de salud en la Marina no sólo está preparado para brindar atención médica; también estamos capacitados para integrarnos a las operaciones.
Recibimos adiestramiento militar, incluido manejo de armas, porque formamos parte del equipo operativo. Imagine a un enfermero o personal médico marchando junto con el resto de la unidad, cargando nuestros alimentos, camas de campaña, casco, chaleco, equipo personal y, además, un botiquín médico.
Ese botiquín contiene lo indispensable para atender emergencias: desde accidentes durante la operación, caídas o fracturas, hasta lesiones por arma de fuego, mordeduras de serpiente o infecciones gastrointestinales.
Antes de cada misión analizamos el lugar al que iremos para preparar el equipo médico adecuado. No es lo mismo brindar atención en tierra que hacerlo en el mar o durante operaciones aéreas. Cada escenario implica necesidades diferentes.
Hospitales móviles y apoyo a la población
J y CV: También existen unidades médicas móviles de la Marina. ¿Cómo funcionan?
TNE:
Sí, contamos con unidades móviles de atención médica, donde proporcionamos atención básica. Incluso algunos vehículos y embarcaciones cuentan con instalaciones quirúrgicas.
Hay barcos de la Armada equipados con salas quirúrgicas, donde pueden realizarse procedimientos que salvan vidas, como una apendicectomía en una zona donde no existe hospital cercano.
La Secretaría de Marina sigue desarrollando proyectos para ampliar este tipo de unidades y poder brindar atención médica en lugares remotos.
Trabajo conjunto con el sistema de salud
J y CV: ¿Ese trabajo se realiza en coordinación con el sector salud?
TNE:
Así es. La Secretaría de Marina coadyuva con la Secretaría de Salud para garantizar el bienestar de la población.
Nuestra institución siempre está al servicio de la nación, y el personal naval desempeña su labor con un fuerte espíritu de servicio. En mi caso, como enfermera naval, la vocación es fundamental para atender tanto al personal naval como a la población civil cuando es necesario.
El significado de ser enfermera naval
J y CV: ¿Qué significa para usted ser enfermera naval?
TNE:
Para mí es un orgullo y una gran responsabilidad.
La enfermería naval se creó el 1 de agosto de 1972, cuando ingresó la primera generación a la Armada de México. Desde entonces ha tenido una evolución muy importante.
Ser enfermera implica empatía, humanismo y servicio. Nosotros convivimos con los pacientes de una forma muy cercana; no sólo atendemos su condición clínica, también acompañamos emocionalmente a las personas y a sus familias.
La experiencia durante la pandemia
J y CV: ¿Cómo fue su experiencia durante la pandemia de COVID-19?
TNE:
Participé en el Centro de Aislamiento Voluntario instalado en el Centro de Estudios Navales en Ciencias de la Salud.
Ahí ayudamos a equipar las instalaciones y atendimos a pacientes que se aislaban de manera voluntaria. En ese momento comprendí que no sólo enfrentábamos una enfermedad nueva y potencialmente mortal, sino también miedo e incertidumbre.
Nosotros éramos el único contacto que muchos pacientes tenían durante su aislamiento.
Trabajábamos largas jornadas con equipo de protección: goggles, cubrebocas N95 y trajes especiales. A veces pasábamos horas sin poder beber agua o ir al baño.
Sin embargo, todo se recompensaba cuando veíamos a los pacientes recuperarse y reunirse nuevamente con sus familias. Recibíamos mensajes de agradecimiento y pancartas que nos motivaban a seguir adelante.
Sí, había miedo. Nos enfrentábamos a una enfermedad mortal y no sabíamos si podríamos contagiarnos. Pero el amor por nuestra profesión y nuestra vocación de servicio era más grande.
La vida, la muerte y el acompañamiento
J y CV: En su profesión también se enfrentan a la muerte. ¿Cómo se vive esa experiencia?
TNE:
En el hospital se ve nacer y morir. Cuando la muerte ocurre, también existe algo que llamamos el bien morir, que implica acompañar con dignidad a los pacientes y a sus familias.
Nuestro papel es acompañar ese proceso con respeto y empatía.
Enfermedades actuales y prevención
J y CV: ¿Cuáles son las enfermedades que más atienden actualmente?
TNE:
En el Centro Médico Naval atendemos múltiples padecimientos. Contamos con especialistas en diversas áreas, incluidos cáncer, enfermedades renales y enfermedades infecciosas.
También hay enfermeros especializados en oncología y nefrología.
Además de la atención hospitalaria, trabajamos mucho en prevención. Realizamos campañas de vacunación y educación sanitaria dirigidas tanto al personal naval como a la población civil.
Promovemos hábitos de salud, higiene, alimentación adecuada y seguimiento médico. Por ejemplo, fomentamos programas como el control del niño sano, que permite vigilar el desarrollo infantil antes de que aparezcan enfermedades.
Enfermería naval y especialización
J y CV: ¿Cómo ha evolucionado la formación de los enfermeros navales?
TNE:
Hoy la enfermería naval tiene múltiples especialidades: quirúrgica, perinatología, oncología, nefrología, entre otras.
La Secretaría de Marina también mantiene convenios con instituciones académicas como la UNAM, donde nuestros compañeros pueden especializarse en áreas como rehabilitación, atención cardiovascular o cuidados críticos.
Además, existen enfermeras tácticas, capacitadas como paracaidistas, buzos o integrantes de unidades de operaciones especiales, que brindan atención prehospitalaria en escenarios de alto riesgo.
El futuro de la enfermería naval
J y CV: ¿Cómo ve el futuro de la enfermería naval?
TNE:
Lo veo con entusiasmo. Las enfermeras navales nos estamos preparando constantemente para responder a las exigencias actuales del país.
Podemos desempeñarnos en hospitales, operaciones terrestres, marítimas o aéreas, siempre con vocación de servicio.
Además, recientemente ocurrió un hecho histórico: una enfermera naval ascendió al grado de almirante, lo que demuestra que el trabajo y la preparación pueden abrir nuevas oportunidades dentro de la institución.
Vocación y vida personal
J y CV: ¿Por qué decidió convertirse en enfermera?
TNE:
Mi madre fue enfermera del IMSS y trabajó en la Sierra de Zongolica, Veracruz, de donde soy originaria.
La vi atender partos, caminar largas distancias por la sierra para vacunar niños, educar a las familias sobre nutrición y desparasitación. Esa labor me inspiró profundamente.
También fui integrante de la Cruz Roja Mexicana, y ahí nació mi pasión por servir a los demás.
Familia y vida militar
J y CV: ¿Cómo combina su vida profesional con la familiar?
TNE:
Tengo dos hijos, de 5 y 10 años, y mi esposo también es marino.
Cuando me comisionan por uno o dos meses, él se queda con nuestros hijos. Ha sido mi compañero y mi apoyo en esta vida tan exigente.
Nuestra relación se basa en la confianza y el amor, y tratamos de criar a nuestros hijos con valores. De hecho, mi hijo mayor dice que algún día le gustaría ser médico naval.
Realizamos esta conversación compartiendo ideales en un marco de transparencia e información y de rendición de cuentas al pueblo de México.
