En la Mañanera se construye el relato (primera parte)

Autor Congresistas
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C. Valdés y P. Sauret

Estamos ante una nueva era, nos dice el maestro Juan Carlos Villarreal Martínez, su formación y experiencia, lecturas e inquietudes nos lleva a través de una larga conversación por un laberinto y seguido de atajos y puertas con sus destellos de sombras y luces modelando el paisaje político. Transitamos por los signos que anuncian una nueva y por otros revestidos de reflejos de viejas visiones, estamos ante un desafío en el marco de una etapa de crisis o ruta terminal de un sistema o de un régimen en el que la democracia como aspiración y perfectibilidad se colocaba al centro.

De cambios humanos y globales, locales y comunitarios ante las secuelas profundas de contracción económica voluntaria producida por el COVID.19 y fracturas generacionales, nos habla el experto electoral y ávido lector, nos explica que estos cambios repercuten en nuestro sistema de representaciones. Cómo funciona la democracia o si dejó de funcionar es el contexto de la conversación con el ex consejero presidente del Instituto Electoral del Estado de México y maestro universitario, cuya generosidad intelectual agradezco.

En la conversación no está ausente de las reflexiones sobre el rumbo que el presidente López Obrador quiere darle al país y del que el senador de Morena, Germán Martínez Cázares anunció más allá de una urgencia. En la Mañanera se construye una nueva narrativa de una realidad real o ficticia que va definiendo al país. Todos los días y entre luces, micrófonos y cámaras un nuevo “Sísifo se va a levantar con una nueva carga y va a llevarnos a la crónica de lo que ya sabemos. Cotidianamente estamos en esa puesta en escena y los actores políticos no han encontrado cómo darle cauce y representación a ese otro discurso de la realidad”.

Acabamos de dejar atrás una elección para la renovación de la Cámara de Diputados Federal, la de la representación popular que se distingue como una elección que motivó una gran participación, es una elección intermedia de gran concurrencia, ¿qué nos trata de decir, que nos dice del Congreso a la mitad del gobierno de seis años?

Primero déjame contextualizar un poco lo que está tratando de vivir y comenzaré citando un par de trabajos que ha publicado William Strauss y Neil Howe, respecto de lo que se conoce como los cambios generacionales. El primer ejercicio de ellos se llamó Generaciones, creo que del 80’ y luego, recientemente publicado en el 97’ se llama La cuarta vuelta, aunque está centrado para el caso de Estados Unidos, ahí se han explicado muchos de los cambios que sobrevienen en la humanidad cada determinado periodo. En el caso de ellos lo ubican por ahí de entre 90 y 100 años, en la lógica de esto le correspondía a un nuevo ciclo de cambios políticos justamente entre el 2014, 2017 y para acá.

Lo que estamos viviendo, primero, es una serie de cambios en la humanidad y una serie de cambios en la humanidad que por supuesto tiene una implicación en nuestro sistema de representación. Con frecuencia se dice que estamos en una crisis de representación. Y yo hurgando un poco en la bibliografía en autores, más bien creo que estamos frente al fin de una era, el fin de una era caracterizada por justamente un sistema democrático que se basó en una idea de igualdad de condiciones del desarrollo, de un piso común para que en un amplio margen de libertades el ciudadano creciera y se desarrollara, pero tal y como lo advirtió Norberto Bobbio desde los 80s, hay una serie de promesas incumplidas de la democracia. Y creo que una de las promesas incumplidas pasa por esa parte que hoy nos está haciendo crisis.

Vemos un modelo representativo que hoy en día ya no representa a gruesos contingentes de la población, particularmente citaría a los jóvenes, los jóvenes que se educaron en los últimos años a partir de la emergencia del teléfono celular, estamos hablando de finales de los 90’, y que esta generación ya creció con dispositivos digitales. Para esa generación el sistema viejo de representación de los partidos no les dice nada. Un diputado que en el sistema representativo, digamos, la pieza culminante de un largo proceso de representación, hoy en día ya no representa a esos contingentes y el parlamento, en consecuencia, tampoco, es un órgano deliberativo y de discusión pública.

Entonces estamos frente, creo yo, a un cambio, un cambio generacional que inició a finales de los 90’ y que estamos viviendo en este siglo de manera muy clara, hay varios autores que así lo advierten. Esta Pankaj Mishra que tiene un libro que se llama La edad de la ira, que advierte del fenómeno propio. Slavol Zizek también advierte de este cambio en términos del modelo dominante, Thomas Piketty con sus dos, tres libros últimos que ha escrito, advierten del cambio de una era en este caso, del modelo capitalista.

Estamos frente al fin de una era que tuvo características de la democracia occidental y que tenían el modelo de representación, digamos un cauce civilizatorio y estamos en la irrupción de liderazgos emergentes, de movimientos sociales de manera que creo yo, ponen en relieve lo que tú adviertes ¿por qué hubo cambio, un cambio de preferencias tan marcado en estas elecciones? Todo mundo dice “se equivocaron los encuestadores“. Yo no creo que se hayan equivocado, más bien nos faltan herramientas, instrumentos para medir el cambio de la opinión pública. Más bien hay que preguntar qué resortes llevan a los electores a tener cambios tan elementales como los que vimos en esta elección, en el 2021. Claramente hay un partido mayoritario que tiene un peso territorial significativo, Morena, y lo convierte en la primera fuerza a pesar de un mal presidente, de un mal gobierno y de muchos errores. Cómo te explicas eso. Y luego, por otro lado, cómo te explicas que en bastiones en donde la izquierda tuvo una presencia histórica, hoy tiene serios reveses. Y entonces yo creo que más bien lo que habría que buscar son explicaciones en donde no las estamos buscando y más que buscarlas en la sociedad, hay que buscarlas en otro tipo de electores, otro tipo de ciudadanos que ven con desconfianza el sistema representativo tradicional.

Nos encontramos en un escenario muy interesante, el de las innovaciones en materia de comunicación, los dispositivos digitales, el uso de las redes, el cruce de contenidos y de emisores que buscan comunicarse e influirse, partidos, grupos, gobierno. Estamos en una Babel en las que observamos que no hay una convocatoria a la unidad, un discurso gubernamental de inclusión e invitación a la reflexión de los problemas que estamos viviendo y supone corresponsabilidad compartiendo para el acuerdo. No dejo de preguntarme si el presidencialismo que tanto nos costó construir se encuentra agotado, si las cámaras del Congreso y políticos viven crisis de representación pública, el Poder Judicial de Justicia y contrapeso. Estamos ante un caos.

Recordarás que, hace no mucho hablábamos de un discurso político construido a partir de la prensa escrita y la televisión los dos grandes monstruos de la comunicación, ese discurso que luego lo bautizó Foucault como el discurso ortopédico en donde el Estado moldeaba a la sociedad a partir de diversos mecanismos digamos de censura, de control. Hoy frente a la ilusión que tenemos en las redes de comunicación social, de comunicación política que son inmediatos que están fuera de los controles del Estado, es decir, el Estado ya no los censura, y adviertes bien, con dispositivos electrónicos y con redes que están, que no tienen control del gobierno, cambiaron por completo el modelo que teníamos nosotros para interpretar esa realidad, cómo ir articular.

Y entonces lo que dices es complicado, sí, es muy complejo, y me parece que nos acostumbramos en México y creo que en buena parte del mundo, a simplificar la política y dejarlo en las manos de nuestros representantes y cuando fracasó este modelo de representación y se convirtió en un modelo elitista, en un modelo de élites, emergieron estos liderazgos populistas, estos partidos emergentes, fracasaron los partidos tradicionales históricos y estamos en este proceso de ruptura. Ahora, se propone que ya no es necesaria la prensa y ya no es necesaria la televisión ni la radio, basta con que yo tenga acceso a Internet para comunicarme con el mundo, y esa lógica impera en un nuevo modelo de comunicación que hoy domina, digamos, nosotros nos acostumbramos al ágora de los griegos, donde los científicos, los sabios hablaban y los demás escuchábamos, así construimos diversos modelos de comunicación.

Hoy en día estamos en esta lógica de que el que tiene más like, el que tiene más contactos, el que hace más ruido es llamado a coordinar campañas, a impulsar campañas, fíjate en lo que estamos y entonces están en el ánimo popular los youtuber, los nuevos committee manager, personas que son muy buenas para comunicar en lo inmediato pero que carecen de profundidad y de responsabilidad en el estado como lo conocimos nosotros. Entonces como tú dices ¿es complejo? Sí es complejo y se va a volver más complejo en la medida que los viejos actores políticos no entiendan que el 70% de la población en México justamente obedece a esos cambios que estoy señalando. Cuando tú ves que la proporción de electores menores de 35 años equivalen al 70-74%, entonces es muy mala apuesta me parece pero ya tuvo efectos que ganen por ciertos influencers, como sucedió en el caso de Nuevo León y como pudo haber sucedido en el caso de San Luis Potosí y algunos casos locales, esa es una parte del fenómeno que estamos viviendo.

Hay un nuevo modelo de comunicar la política, de hacer la política y los viejos actores tradicionales no lo están entendiendo. Entonces estamos frente a ese proceso de rompimiento, aquello viejo que no termina de morir y esto nuevo que no termina de nacer. Ahí nos encontramos, y por eso nos resulta tan complicado, explicarlo y entenderlo.

Efectivamente hay una anarquía y un ir y venir entre suspiros, decodificados pero no codificas y no enuncias ni concretas y reflexionó sobre cómo estamos entendiendo y se están dando esas nuevas narrativas, emblemas, símbolos ¿cómo estás entiendo la gobernanza democrática?

Imagínate nada más, te interrumpo para ilustrar tu comentario. Tenemos un presidente que tiene un discurso simbólico, que tiene un discurso digamos, arcaico del nacionalismo revolucionario, y este presidente convive con seguidores que se mueven en las redes, cómo está resultando esta mescolanza del viejo discurso de la plaza pública a la inmediatez de la comunicación a la que te llevan las redes, y entonces lo que tú observas es claro, hay una disfuncionalidad, y esa disfuncionalidad es el producto de no solamente de la falta de honor que conduzca a la comunicación, al menos la institucional para referirnos a ella. No, tampoco ha habido y eso es un déficit que sí tiene el sistema político mexicano. Tampoco tenemos a los grandes interlocutores de la sociedad, incluso a los líderes opositores o a los voceros de la oposición como los tuvimos en el pasado y, quizá esta disfuncionalidad obedezca más a eso. Fue más fácil para el presidente que obtuvo una mayoría clara, volver a ese discurso viejo del pasado, de la retórica del nacionalismo revolucionario porque de allá viene él. Y la oposición no ha logrado, no ha tenido, y creo que no tiene una conducción que sepa leer los cambios y que aprovechando las redes, aprovechando esta nueva irrupción que tienen las redes sociales y los dispositivos electrónicos, tenga un discurso alternativo que confronte al poder y que ofrezca una guía al ciudadano. Y como no la tenemos el cerebro es muy flojo y los procesos de, tú sabes bien, neurolingüística y los procesos mentales buscan atajos.

Entonces es más fácil recurrir a una imagen acuñada por El Chavo del 8 que hablar de análisis del discurso, es más fácil citar a un bolero que tratar de explicar a Castell y la compleja teoría de la comunicación. Entonces el presidente tiene atajos conflictivos que la sociedad entiende y los otros actores políticos no han logrado construir una narrativa alternativa que le dé orden a este caos en el que estamos viviendo. Y no hay nada mejor para un líder populista que vivir en un caos en donde él interpreta a la sociedad y él la representa frente al poder de las élites. Así es como funcionan los populismos y así es como están funcionando otros dirigentes en otras partes del mundo.

Estamos en un mundo de interpretaciones de cada quien sobre lo que supones identifica una realidad, también interpretativas que lo que queremos ver y querer que vean, un gobierno que todos los días nace y renace en el ritual de una mañanera.

¿Te acuerdas del mito de Sísifo? Ahí nuevamente, hay una realidad, digamos una “realidad real”, para ponerle nombre y apellido. Esa “realidad real” la podemos ver en cifras: menor inversión extranjera, nacional, problemas en términos de inflación, no grave pero ya teníamos problemas de inflación, cartera vencida en créditos, tenemos un problema de cero crecimiento en el ejercicio de esta administración, tenemos un problema serio en términos de empleo y de expectativa de crecimiento y esa es una “realidad real”. En esa “realidad real” se construye un mito cotidiano en La Mañanera, entonces, así como Sísifo diario carga una piedra, la sube, digamos a la esfera de lo público, lo vuelve cotidiano y está recurrentemente insistiendo en esta idea de que estamos sacando al país de la crisis en la que dejaron los neoliberales, de la crisis de corrupción, de estar culpando al paso y al otro día vuelve nuevamente como Sísifo en este castigo a volver a cargar esas cargas del pasado y nos pega el pasado.

Esto es así, insisto por lo que estamos ahora comentando, porque no hay una verdad que lo contraste, no se ha construido otra realidad. La otra realidad está basada en números, en estadísticas, incluso, ayer mismo que dio a conocer el INEGI el número de muertos por motivo del COVID, ahora que tú lo citaste, no coincide con las cifras oficiales del gobierno. El INEGI reporta más de 200 mil y el gobierno presentó menos de 200 mil. Entonces el propio gobierno, sus cifras no coinciden. Mañana Sísifo se va a levantar con una nueva carga y va a llevarnos a la crónica de lo que ya sabemos. Cotidianamente estamos en esa puesta en escena y los actores políticos no han encontrado cómo darle cauce y representación a ese otro discurso de la realidad.

Me sugieres que esos partidos no han encontrado su propia voz, esas voces de una democracia, falta toda una cadena que identifique otras voces con su propia narrativa puesto que tienen identidades e identificaciones y no compran dispositivos digitales para escuchar una Mañanera o una vespertina además en un contexto de aislamiento, y crisis. En una democracia se piensa en corresponsabilidad, participación y la colaboración.

Pensemos en el 2018. En el 2018 la hace la nueva realidad que impone la 4T, esa 4T como un discurso fundacional nos lleva a la hipótesis de que en el 2021 iban a tener la mayoría, la tienen, hicieron un cálculo para tener una consulta en el 21 y luego una revocación del mandato en el 22. Entonces si tú lo ves como una curva, ellos pensaron en el diseño institucional que si les iba muy bien en el 21, que la consulta volvería a tener activas a sus huestes y en el 22 la revocatoria del mandato iba a aumentar o iba a mantener expectativas de apoyo al presidente. No sabemos si eso funcione así, pero en el diseño institucional, así está construido, entonces la consulta forma parte de una estrategia de gran calado, lo que pasa en lo cotidiano es que perdemos de vista, digamos, el diseño institucional, la trascendencia institucional.

Ellos lo que buscaban es tener activas a sus huestes y hay que decirlo con números, no logró 30 millones de votos en el 21, pero sí que tiene la mayoría en la Cámara de Diputados, sigue teniendo la mayoría en la de Senadores, tiene el mayor número de gobernadores y de congresos locales, y entonces es una cuota no despreciable, quizá no tenga la cuota que marca la ley, pero eso es irrelevante para ellos. Para ellos lo relevante es seguir manteniendo vivo el discurso populista que, insisto, descansa en la lógica de ese caos, de esa falta de representación, de ese desorden neoliberal por un nuevo orden, un nuevo orden construido a partir de la lógica de quien ahora lo representa y que critica y fustiga todos los días al orden institucional, porque no funciona, no funciona el Poder Judicial, no funcionan los órganos autónomos, no funcionan los partidos políticos, no funciona ese viejo régimen, entonces hay que construir un nuevo orden alrededor de este Sísifo que nos construye una realidad paralela todos los días y no digo yo que sea exitoso en términos, digamos, de una narrativa que convenza a todos, es evidente que no convence a todos, pero en la lógica del poder basta con que convenza al número suficiente de electores como para seguir teniendo mayoría.

En un sistema democrático la regla de la mayoría es la que domina, entonces para redondear, si no logra los 37-38 millones de votos la consulta, pero mayoritariamente tiene una participación los activos de Morena, van a tener para cacarearlo lo que resta del año y luego vendrá el cambio en la legislatura, tendremos un discurso en la legislatura, luego tendremos la ceremonia, no sé, del tercer año de gobierno y luego tendremos otro discurso en diciembre del presidente y así nos va a ir llevando hasta marzo que se haga la consulta, la próxima consulta para la revocación de mandato y el próximo año hay pocas elecciones, pero hay elecciones, nos montamos a un nuevo proceso electoral y así nos la vamos a ir llevando.

En esa lógica estrictamente de cálculo electoral, entonces creo que ahí lo que está haciendo falta observar de los analistas y de los especialistas, es que frente a, nuevamente, a la “realidad real” hay una narrativa que se construye todos los días y que va desconstruyendo al mismo tiempo los viejos andamios de la democracia que conocimos nosotros en el país por 40 años, nuevamente se pone al inicio en el tema de la representación proporcional, las fórmulas de acceso. Y como tú dices, nadie pone el acento en que hoy tenemos la mitad del Congreso con mujeres, que hay una regla de paridad total, aprobada hace un par de años, y que obliga a que la mitad de los gobiernos locales, los gabinetes me refiero, estén integrados por mujeres y eso nadie lo está discutiendo, nadie discute que en el gobierno federal tampoco se está cumpliendo esa regla. Entonces hay un tema relevante que carece de representación y carece de un discurso. Por otro lado, tenemos una deconstrucción permanente, eficaz del presidente para contar un relato todos los días, un relato distinto pero que al mismo tiempo ya es repetitivo.

Supongo que estaríamos hablando en los territorios de una crisis, en el México al que aspiramos, en la innovación, inclusión, modelo industrial, sindicalismo, educación, salud, producción, esos temas. ¿Se resuelve la pobreza haciéndonos cargo de los pobres o de las causas de la pobreza? Toca a la puerta en el mundo una dinámica de transformación incluso geopolítica.

No sé si te regalé o platicamos hace algunos años, no muchos, un libro que se llama, Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia, de Van Reybrouck. Este libro que debe tener, no sé, unos 4 o 5 años, plantea una hipótesis muy interesante que tiene que ver con lo que ahora tú comentas, dice: A ver, en Europa hemos conseguido avances en Derechos Humanos, en desarrollo, en tal, tal, tal, pero en democracia como la conocimos ya no funciona. Entonces por qué no volvemos al modelo, el viejo, en donde los cargos se sorteen y dejamos las elecciones y toda la parafernalia atrás.

Y entonces hay un planteamiento muy interesante y luego se convierte en una especie de best seller en Europa ese librito, Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia, de David Van Reybrouck, y plantea volver al modelo de representación por sorteo. Cualquier parecido con la realidad y la propuesta del presidente y de Morena para sortear cargos en la lógica de ellos porque todos tienen el mismo mecanismo para llegar y por consecuencia el mismo derecho, no tardan sino del mismo fenómeno y lo plantearía de nuevo con una pregunta: ¿Por qué, si todo está mal y nada funciona bien en este gobierno, por qué la gente sigue votando por la 4T o lo que esto signifique que sostiene a López Obrador y, creo yo, que la respuesta viene por ahí. Funciona porque hay una crisis, bueno, no una crisis, hay un punto terminal en el modelo de democracia occidental que conocimos y estamos frente a un cambio de paradigmas que bien a bien no sabemos en qué va a terminar.

Si como dice Byung-Chul Han, nos vamos a parecer más al modelo autoritario de corte chino o vamos a volver más radical al capitalismo, solamente que en lugar de tener los controles ortopédicos que sugiere Foucault y los mecanismos de control y orden que tú misma señalas, vamos a darle paso a un nuevo tema de autocontrol que deriva de la libertad conducida por las redes. Y me refiero a esa libertad conducida por las redes y por la que dice Chul Han, nos hace pensar que tomamos decisiones pero realmente los algoritmos de las redes sociales son los que nos van conduciendo. Entonces ese cambio de paradigmas lo estamos viviendo ahora, y yo diría es complejo, no tengo una respuesta, no tengo una salida, pero creo que por ahí viene, por qué entonces si todo está mal y nada funciona bien en este gobierno, por qué la gente sigue votando como vota por algo que no tiene pies ni cabeza, ah, bueno, votan por eso, porque la gente lo que sí entiende, sí olfatea y sí vislumbra es que es necesario un cambio y que esa transformación es necesaria, quizá este presidente no la conduzca, quizá Morena no sea el que tiene el proyecto, pero de que viene un cambio y es necesario un cambio, me parece que eso es lo primero que debíamos de considerar. Eso es necesario, ahora habrá que ver quién tiene la capacidad de conducir ese cambio o entenderlo al menos para representarlo.

Bien subrayas la complejidad. Hay programas interesantes del gobierno con resultados que no escalan a La Mañanera y que no piensan ni saben comunicar. No veo que Hacienda sea menos endogámica, ni la divulgación de una política de combate al cambio climático, ni anti corrupción ni de derechos humanos ni de rendición de cuentas ni de prevención de la violencia ni a favor de los excluidos ni de prevención del COVID.

Tema que cuando menos discutan una agenda, una agenda en donde pueda coincidir medianamente un proyecto de nación. Sí, el presidente tiene errores, sí tenemos un serio problema de legitimidad institucional en la oposición, sí todo es cierto. Ahora, dejando eso por sentado, en qué cosas podríamos coincidir para tomarle la palabra al presidente y hacer un cambio profundo en la sociedad, impulsar un crecimiento más equitativo y en qué tema, en donde pueda haber un concurso de la representación política en el Congreso y desde ahí impulsar o tratar de conducir políticas públicas, sobre todo partiendo de que hay una realidad distinta en el 21.

Sí, Morena tiene mayoría pero va a requerir de la oposición al menos para algunos cambios constitucionales, pero incluso, aunque no se trate de cambios constitucionales, el papel central del Congreso es el de tener equilibrios y, digamos, y contrapesos como se le dice aunque propiamente no son contrapesos, son controles sobre el Ejecutivo, me parece que ese es el rol que debe ejercer el Congreso, más allá de seguir discutiendo la personalidad del presidente, o tratar de encontrar cosas que ya son por cierto muy sabidas, si lee libros, si lee noticias internacionales, no solamente lo que está pasando en México. Ahí está recientemente el caso de Perú, el triunfo a la presidencia y que tiene sellos muy particulares, pero no solamente sucede en Sudamérica, ha sucedido en Croacia, ha sucedido en Italia, ha sucedido en Polonia, ha sucedido en Hungría, es decir, el fenómeno ya está ahí.

Lo que yo no observo de nuestra clase política es un mínimo de autocrítica para decir que estos cambios están ahí y que más les vale que se apuren porque si sigue la dinámica de, ahora sí del sello institucional del presidente, el presidente es un gran operador político, es un gran operador electoral, a él lo único que le interesa es ganar la siguiente elección y no lo están entendiendo los demás. Él va a procurar ganar las elecciones del 22, las del 23 y refrendar el triunfo del 24, y mientras los demás siguen deshojando la margarita, siguen viendo como dicen en el rancho “buscándole chichis a las lombrices” en lugar de poner una alternativa o de crear una comisión que se encargue de revisar los programas sociales, es decir, el rol del Poder Legislativo es fundamental en la democracia, lo dice Pascquiano, el rol de la oposición es el motor de la democracia, si la oposición no juega ese rol desde el legislativo, entonces tenemos un problema serio, serio en términos de lo que es la oposición institucional

¿Cuál sería el interés de ganar las elecciones si no asoman elementos que nos hablen de caminos a profundidad desde la visión de Estado, derechos humanos, justicia?

Quizá nos estamos equivocando porque nos lo dijo en campaña y nos lo dice todos los días. Él lo que quiere es deconstruir el modelo anterior, el modelo neoliberal, los privilegios y eso lo dice todos los días. Ahora ¿qué significa eso, y cómo se come? Bueno, ahí valdría la pena echarle una leída y buscar a Enrique Dussel. Como tú sabes, no solamente es el rector de la Universidad de la Ciudad de México, es el ideólogo no solamente de la 4T, es decir, el ideólogo de varios gobiernos en América Latina. Con motivo del gobierno de Venezuela, fue invitado a un congreso hace algunos años con toda la parafernalia, todavía viviendo Hugo Chávez y lo han invitado con Maduro y también ha sido invitado a Bolivia. ¿Qué es lo que dice Dussel? ¿En dónde fracasó el modelo brasileño? ¿En dónde fracasó o dónde están los puntos débiles de las transformaciones en América Latina?, y él lo ubica en un concepto que dice la desubjetivación del individuo y él dice que esta desubjetivación es fenómeno el preocuparse cuando el gobierno invierte recursos públicos en cambios sociales, pero la gente sigue pensando como una clase media y aquí lo pongo entre comillas lo que dijo el presidente recientemente: “aspiracioncitas”, pues él dice una clase media, capitalista.

Mientras no suceda ese cambio en la concepción de la sociedad, entonces sigue mocha la transformación y entonces nos lo dice todos los días, pero no le hemos puesto atención al discurso, el discurso, y lo ha dicho el presidente “para qué queremos tantos pares de zapatos, para qué queremos esto, hay que ser más austeros”. Es una austeridad de corte cristiana y hay un profundo discurso ahí religioso detrás de esta perorata, y no es ninguna sorpresa, todos los días nos lo reitera, todos los días nos lo dice, pero hay que buscar referentes, Enrique Dussel es uno y lo que buscan es eso, desubjetivizar al individuo, y que entonces el individuo vea las cosas más con, digamos, un enfoque social, con una cierta responsabilidad social y deje de estar teniendo aspiraciones de clase media burguesa, utilizando el discurso de corte, digamos, tradicional del socialismo.

Entonces sí, lo que estábamos platicando el otro día, son muchas pistas, es muy complejo entender los cambios y cada una de las pistas que nos hemos referido hoy ameritaría un coloquio, un seminario, pero yo lo que alcanzo a ver es que a lo mejor nosotros no queremos reconocer esto que está sucediendo porque seguimos montados en el script de la democracia representativa de corte occidental que ya hoy en día pues no significa lo mismo para ese tipo de dirigentes populistas y para esta emergencia de liderazgos mesiánicos que hay en el mundo. No, no significa lo mismo, y creo que hacemos mal en tratar de interpretar los cambios con esos, digamos, aparatos ideológicos, con esos aparatos conceptuales cuando ellos proponen una cosa distinta.

Realidades y acciones muy distintas y contrastantes.

Sin duda, pero a ver te pongo el contraste, lo que tú dices es perfectamente claro y coincido, pero también es un presidente que se detiene a tomar agua de horchata, que se detiene a comer antojitos en las carreteras, que hace una vida como la mayoría que el pueblo tiene y eso es muy poderoso en lo que yo decía, en la lógica de los símbolos. Sí, tenemos un presidente que para algunos sectores es simplemente una contradicción, como tú lo señalas, pero para otro contingente de la sociedad es el primer presidente que refleja ese tema y que ningún otro lo había hecho, pues quizá desde Ruiz Cortines para acá, ningún otro presidente se había acercado tanto a la vida cotidiana del pueblo.

No tengo idea a dónde va.

Yo sí sé a dónde va. Va a reconfigurar al sistema político mexicano y va en la búsqueda de conseguir una nueva mayoría y eso supone la desaparición al menos de sus dos rivales ideológicos, no son rivales ideológicos en el sentido literal, corrijo, supone el condicionamiento de sus dos contrincantes en términos de la esfera que compiten en el mismo digamos margen, en el mismo contorno, y me refiero al PRI y al PRD, ambos representan ese centro imaginario que hoy representa Morena y tendrá que someterlos, conquistarlos o desaparecerlos, lo que suceda primero y depende en buena medida del contraste, ahí sí, ideológico que le ofrezca la derecha y como tú sabes, todo discurso es más eficaz, es más entendible cuando reconoce que el otro es distinto, la lógica del otro es fundamental en el discurso de Andrés Manuel, el modelo neoliberal, los conservadores, los fifís.

El otro tiene tanta importancia en la narrativa como el que tiene Andrés Manuel. Entonces el PAN no va desaparecer, el PAN podrá crecer, se podrá fortalecer, si no lo hace el PAN vendrá otro partido de derecha porque este es el contraste que el presidente necesita para continuar con su discurso, me parece en esa lógica que es el PRI y es el PRD quienes no han logrado identificar que su mayor riesgo está justamente en esa lógica de la que terminen de tener representación y lo ves claramente en donde el PRD perdió, lo hizo y ahora que quiere esa representación la tiene Morena, y en el 18 donde el PRI perdió, lo perdió frente a Morena y ahora se van a disputar los mismos espacios es donde el centro imaginario entre el 22 y el 23, y si logra el presidente seguir creciendo en lo territorial, como ya sucedió en el 21, me parece entonces que es irremediable que habrá una reconfiguración del sistema político sobre todo si ésta viene acompañada de una nueva reforma electoral. ¡Ojo Claudia! Yo no creo que haya, digamo,s que carezcan de proyecto, tienen un proyecto y ese proyecto se llama “Reconfiguración del sistema político y reconformación del poder político local”.

Claro, es que ese modelo lo va a seguir alimentando porque nuevamente ese es el discurso de “lo otro” que hay que combatir y sin el cual perdería la naturaleza el discurso de Andrés Manuel, eso es necesario para su discurso de contrastes. Pero lo que me parece relevante, dicho lo anterior que es muy relevante también, va a seguir conviviendo con el modelo neoliberal porque no tiene de otra, pero tendrá que seguir impulsando su agenda de lo social. Y su agenda de lo social va a llegar un momento, creo que ya llegó, en donde no habrá recursos suficientes para hacerle frente a los efectos de una crisis económica y que no nos ha reventado en la cara porque hay un tratado de recursos de los connacionales al país que bien a bien no sabemos si es propiamente de gente que manda dinero a su familia por ese mecanismo de lavado de dinero del narcotráfico, no lo sabemos bien a bien, pero las remesas siguen llegando y eso que es un soporte fundamental para la economía del país, ha jugado en favor de la 4T, eso ha impedido que nos reviente en la cara una crisis, y entonces nuevamente la operación política del presidente va hacia esa lógica, seguir construyendo una mayoría que le permita suplir ese viejo modelo del priismo por una nueva forma de organización política que no sé de qué corte sea en lo estructural, pero sí lo sé en el corte del líder, será de un liderazgo centralista de corte autoritario, no tengo la menor duda, hacia allá está construyendo, hacia allá vamos avanzando, ojalá no se consolide, pero los datos como son duros y fríos, me permiten ver que eso sigue creciendo.

Continuará…

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