La UNAM frente a los desafíos del siglo XXI: sargazo, IA, biodiversidad y salud

Autor Congresistas
13 Vistas

INTENSA LABOR DE ESPECIALISTAS DE LA UNAM SOBRE EL SARGAZO

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizan desde hace seis años un monitoreo constante del sargazo que arriba al Caribe mexicano, con el objetivo de reducir sus impactos negativos en la salud, el medio ambiente y la economía. Desde el Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT), con sede en el Instituto de Geografía, se vienen empleando tecnologías de punta para detectar y predecir el comportamiento de esta alga marina, informó su coordinador, Jorge Prado Molina.

Prado Molina informó que la “Detección de sargazo en el Caribe Mexicano utilizando imágenes satelitales”, representa un desafío, tanto para la academia como para las autoridades. Para el investigador se espera que en 2026 la presencia de hasta 40 millones de toneladas métricas de biomasa de sargazo en el Océano Atlántico. En Quintana Roo, donde el año pasado se recolectaron cerca de 96 mil toneladas, el fenómeno se ha intensificado desde 2022, provocando afectaciones a arrecifes y pastos marinos, así como pérdidas económicas por la disminución del turismo.

Prado Molina explicó que el sargazo representa también un riesgo para la salud, pues concentra metales pesados como arsénico, mercurio y cadmio, lo que impide su uso como forraje. Además, su manejo inadecuado puede contaminar acuíferos, y su retiro mecánico daña las playas al extraer parte de la arena. Aunque se han instalado barreras de contención en 90 kilómetros de litoral, estas resultan insuficientes ante la magnitud del arribo.

Para su estudio del sargazo se emplean imágenes satelitales Sentinel2, modelos de corrientes, vientos y oleaje, así como drones, GPS flotantes y análisis espectrales, en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología. Con un acervo de más de cuatro mil 700 imágenes y un visualizador web, los especialistas pueden anticipar la llegada del sargazo y proponer soluciones, como su captura en mar abierto, con el fin de mitigar un fenómeno que, impulsado por el cambio climático, puede duplicar su volumen en apenas 18 días.

PLATAFORMAS DIGITALES GENERAN FORMAS DE DESIGUALDAD

El desarrollo de las plataformas digitales plantea formas preocupantes, al transformar la manera en que participamos en la vida pública, pero también han dado lugar a nuevas formas de desigualdad y vigilancia, advirtió el antropólogo y teórico cultural Néstor García Canclini. Al inscribirse en redes sociodigitales, señaló, las personas se convierten en “ciudadanos monitoreados” que proveen datos de manera constante sobre sus rutas, gustos, deseos y afectos.

Durante la conferencia “Los nuevos otros: ¿Con quiénes conversamos en las plataformas digitales?”, organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM en el marco de su 75 aniversario, el académico sostuvo que sensores, cámaras y algoritmos crecieron de forma acelerada durante la pandemia y hoy se encuentran plenamente consolidados. El acto fue encabezado por el director de la FCPyS, Alejandro Chanona Burguete.

García Canclini reconoció que, frente a la videopolítica que distanció a las élites del resto de la ciudadanía, las tecnologías digitales prometieron horizontalidad y recuperación de la voz pública. Aunque en buena medida estas expectativas siguen vigentes, advirtió que la concentración de la propiedad de las plataformas en pocas corporaciones y sus alianzas con gobiernos desplazan a la sociedad civil hacia una sociedad de vigilancia.

El especialista subrayó que las movilizaciones sociales hoy se organizan en redes como Instagram, Facebook y X, mientras los medios tradicionales amplifican los mensajes. Sin embargo, alertó que la gestión algorítmica atomiza la información y debilita los espacios colectivos de deliberación, reduciendo la convivencia comunitaria y reforzando dependencias tecnológicas.

Canclini cerró su intervención sobre el papel de las ciencias sociales para comprender estas transformaciones y llamó a reflexionar sobre cómo las plataformas digitales redefinen las relaciones de poder, la conversación pública y el ejercicio de la ciudadanía en la era de la inteligencia artificial.

LA IA NO ES NEUTRAL

La inteligencia artificial (IA) está transformando la producción del conocimiento académico, pero no es una tecnología neutral ni reflexiva, advirtió el investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, Luis Josué Lugo Sánchez. El especialista dijo que, aunque puede generar textos y modificar dinámicas de estudio, subrayó, carece de capacidad crítica propia y responde a estructuras de poder económico y cognitivo.

Durante la conferencia “Inteligencia artificial y producción del conocimiento académico”, el universitario explicó que herramientas como Storm IA, desarrollada por la Universidad de Stanford, permiten crear textos extensos a partir de indicaciones breves. Si bien no sustituyen un artículo académico, sí alteran las formas de leer, sintetizar y confrontar ideas, mediante agentes automatizados que cuestionan contenidos sin ejercer reflexión humana.

Lugo Sánchez enmarcó estos avances en teorías como el capitalismo de la vigilancia, el tecnofeudalismo y el capitalismo cognitivo, las cuales advierten que grandes corporaciones concentran datos, saberes y ganancias, mientras los usuarios aportan información de manera gratuita. Además, alertó sobre la “deuda cognitiva”: la dependencia excesiva de estas herramientas para realizar tareas intelectuales.

En el ámbito educativo, destacó que el uso de IA es masivo. Estudios recientes señalan que ocho de cada diez estudiantes y docentes de la UNAM recurren a estas tecnologías, principalmente para obtener información, generar ideas y diseñar actividades académicas. No obstante, advirtió riesgos como sesgos algorítmicos, opacidad en los modelos, mal manejo de datos personales y la tentación de sustituir procesos pedagógicos, lo que calificó como un error grave.

Finalmente, el investigador sostuvo que la IA también puede resignificarse desde usos sociales y políticos, como ocurre con colectivos de búsqueda de personas desaparecidas que la emplean para reconstruir y difundir imágenes. Ante este panorama, llamó a construir marcos éticos interdisciplinarios y a promover un uso consciente: “El problema de la IA no es solo técnico, sino político, epistemológico y pedagógico”.

GEN CON CARACTERSITICAS DE APOYO AL TEA

La investigación científica resulta clave para comprender y atender el trastorno del espectro autista (TEA), una condición de la que aún no existen estadísticas precisas en México. Ante este panorama, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizan el papel del gen Shank3 como una posible vía para desarrollar futuras intervenciones que mejoren la calidad de vida de las personas con este diagnóstico.

La investigadora del Instituto de Fisiología Celular (IFC), Violeta Gisselle López Huerta, explicó que se estima que alrededor de uno por ciento de la población presenta TEA, cifra similar a la reportada a nivel mundial. Señaló que esta condición se asocia con alteraciones en la comunicación neuronal, especialmente en aquellas neuronas encargadas del procesamiento sensorial.

Durante la conferencia “Genes, Neuronas y Autismo: ventana de desarrollo y oportunidades de intervención”, la científica detalló que su equipo estudia el comportamiento del gen Shank3 en modelos de laboratorio, enfocándose en el ámbito sensorial, ya que 95 por ciento de las personas con TEA presenta dificultades en este aspecto, base de procesos cognitivos más complejos como el lenguaje y la comunicación.

El proyecto, que se encuentra en desarrollo en el Laboratorio de Circuitos Neuronales en Desarrollo del IFC, analiza la respuesta de los receptores neuronales a fármacos que estimulan sensorialmente a los ejemplares. El objetivo es generar conocimiento que permita diseñar estrategias terapéuticas dirigidas a mejorar funciones motoras, sensoriales y de interacción social.

En el marco del Simposio Divergencia: Ciencia y Realidad del Autismo, organizado por las facultades de Medicina y de Ciencias, López Huerta destacó que estudios internacionales señalan que uno de cada 36 niños presenta síntomas de TEA, lo que refuerza la importancia de la investigación básica y aplicada.

Finalmente, académicas de la Facultad de Medicina subrayaron la relevancia de un diagnóstico temprano, terapias accesibles y una ciencia cercana a la sociedad, basada en la empatía, el rigor ético y el respeto a la dignidad de las personas con TEA, con el fin de favorecer mejores condiciones de vida.

ECOSISTEMAS DEL SUELO CAPITALINO

Aunque es la entidad más pequeña del país, la Ciudad de México resguarda una vasta riqueza natural: 59 por ciento de su territorio está destinado al suelo de conservación y en él habitan aproximadamente 12 mil especies de todos los grupos biológicos, informó Isabel Herrera Juárez, coordinadora de Estrategias para la Biodiversidad de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) capitalina.

Al presentar los alcances de la Estrategia para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad y su Plan de Acción 2030, la funcionaria explicó que el objetivo es que, en los próximos 25 años, la capital sea una ciudad más resiliente, sostenible y capaz de preservar los ecosistemas que garantizan bienestar, salud y desarrollo económico a su población.

Herrera Juárez destacó que la CDMX se localiza en una zona megadiversa y cuenta con un amplio sistema de áreas naturales protegidas y de valor ambiental, como el Cerro de la Estrella y las sierras de Santa Catarina y de Guadalupe, además de sitios con reconocimiento internacional Ramsar y Áreas Importantes para la Conservación de las Aves. A ello se suma el sistema lacustre de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco, así como agroecosistemas únicos en el mundo, como las chinampas.

La capital alberga humedales, matorrales xerófilos, bosques, pastizales de alta montaña y numerosas especies endémicas de aves, anfibios y mamíferos, con las cuales la población cohabita. Para su protección y estudio, dijo, la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalistse ha convertido en una herramienta clave para generar información, actualizar diagnósticos ambientales y orientar políticas públicas.

Finalmente, recordó que en abril de 2026 la Ciudad de México participará en el reto mundial Naturalista Urbano, con la meta de registrar más de 150 mil observaciones y al menos cinco mil especies, e invitó a comunidades universitarias a sumarse para documentar y fortalecer la conservación de la biodiversidad capitalina.

Artículos Relacionados