El triunfo de la opacidad en el bastión azul

Autor Congresistas
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Por Darío Mendoza A

Aunque el Partido Acción Nacional (PAN) en Guanajuato y en distintas latitudes del país implementó un minucioso ejercicio metodológico para nombrar a sus denominadas “Personas Defensoras de la Patria, la Familia y la Libertad” —un esquema que en los hechos funciona como el banderazo de salida para perfilar a sus precandidatos rumbo a 2027—, el gran e indiscutible ganador de este proceso ha sido la opacidad. 

En un intento institucional por dotar de un ropaje técnico y moderno a la selección, la dirigencia panista en Guanajuato apostó por una mezcla de estudios de opinión, ponderaciones porcentuales y filtros de palomeo interno. No obstante, la arquitectura del modelo terminó por fracturar la confianza interna y alimentar suspicacias insalvables entre la propia militancia y los aspirantes.

El principal talón de Aquiles del ejercicio fue la ausencia de transparencia en la publicación de los resultados. La negativa de la dirigencia para transparentar las sábanas de votación desglosadas por sección, los cruces matemáticos exactos o los reactivos aplicados en los grupos de enfoque (focus groups) dinamitó la credibilidad del método.

Para los equipos de los contendientes que quedaron fuera de las designaciones, la ponderación cuantitativa —que repartía porcentajes dispares entre percepción ciudadana, liderazgo, trayectoria e integridad— dejó de verse como un instrumento científico y pasó a interpretarse como un mecanismo de arbitraje político interno. La realidad es que las métricas sirvieron para justificar decisiones cupulares bajo una fachada de simulada democracia.

Lo más delicado no fue solo el diseño de una fórmula compleja, sino la pésima comunicación de los criterios hacia los aspirantes. Al tratarse de un esquema de seis componentes donde rubros abstractos (como “visión y valores” o “reputación”) quedaban a discreción de evaluaciones cualitativas externas y comisiones partidistas, el margen de maniobra dejó a los participantes en un estado de absoluta indefensión informativa. 

Lejos de abrir las puertas a una verdadera inclusión ciudadana libre de inercias, la opacidad del método ahondó los problemas internos. En municipios clave, las inconformidades no tardaron en manifestarse; en el bastión azul, el municipio de León, por ejemplo, voces inconformes advirtieron que los datos difundidos por el comité reflejaban en realidad un empate técnico, por lo que la falta de certeza jurídica y política en el proceso llevó a cuestionar la viabilidad de un ejercicio desvinculado de reglas claras.

Vivimos en la era de la máxima conectividad digital, de las herramientas tecnológicas de auditoría y de la exigencia ciudadana de transparencia. Sin embargo, el blanquiazul optó por un camino kafkiano: complicarse administrativamente para que el árbitro político interno sacara a sus candidatos protegidos con un disfraz de legitimidad técnica ¿Por qué ocultar datos? ¿Qué esconden?

El resultado de este laberinto metodológico en el principal bastión del panismo nacional no es la unidad, sino un escenario político ensombrecido. Cuando la simulación sustituye a la claridad demoscópica, el costo político se paga caro en las vísperas de la contienda electoral.

@dariomendoza

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