Transformaciones electorales

Autor Congresistas
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Rocío Fiallega

Desde el paleolítico hasta acá, considerando la interdependencia humana, hemos tenido que tomar decisiones en lo colectivo: ¿Cazamos mamut o bisonte? ¿Vamos a la guerra o negociamos? ¿Quién tomará las decisiones cuando llegue la primera cosecha? ¿Tenemos que darle muerte a los que no creen en lo mismo que nosotros?… en fin, y para eso nos inventamos mitos, dioses, ideologías, luego regímenes políticos, formas de llegar a acuerdos y desacuerdos.

Así es que creamos la menos peor de las formas para la convivencia social: la democracia, y también sus reglas del juego, y le pusimos adjetivos; hoy somos producto de sus afanes y parece que olvidamos la ley de la impermanencia… hoy que tenemos enfrente el reto de analizar la mejor forma de seguir haciendo elecciones en este México lindo y querido, vale la pena echar un vistazo al recorrido de las últimas décadas.

Después de que vimos lo que pasaba en las casillas que se instalaban en las parroquias, en las que podían votar los hombres que sabían leer y escribir en 1910 (sabemos cómo acabó eso) y las elecciones en las que Vasconcelos y Almazán identificaron que “algo huele mal en Dinamarca” o en mexicano: el tufo del fraude electoral, se empezaron a dar diferentes modificaciones a las formas de elección popular.

En nuestro México la permanencia de un partido político en el poder hizo que éste fuera más una estructura hegemónica que una entidad de interés público; no obstante, se fueron realizando diversas transformaciones: ya en 1946 se crea la Comisión Federal de Vigilancia Electoral (CFVE) y en 1953 se estableció la posibilidad de que las mujeres mexicanas acudieran a las urnas para ejercer su derecho al voto; veinte años después la CFVE se transforma en Comisión Federal Electoral (CFE).

Y llegaron las elecciones de 1976 en las que solamente hubo un candidato (José López Portillo), el cual era precisamente del partido en el poder, así es que el ideólogo Reyes Heroles impulsó en 1977 la construcción de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE).

Se abrió la posibilidad de crear nuevos partidos con registro condicionado (perdiendo el registro si no alcanzaban 1.5% de los votos), con la oportunidad de participar en las elecciones estatales y municipales; también se adicionaron 100 diputados de representación proporcional, se modificó el financiamiento para los partidos y tiempos en medios de comunicación.

Para 1987, se crea el Código Federal Electoral, adicionando 100 diputaciones de representación proporcional (ya la Cámara Baja contaba con 500 curules en total), contando con la cláusula de que un partido no podía tener más de 350 diputados en la Cámara; también se eliminó el registro condicionado y de la figura de las asociaciones políticas.

Se innovó con el experimento de que los partidos políticos contaran con representación en la Comisión Federal Electoral, pero eso generó un sesgo mayor (cada partido tendría un número de representantes de acuerdo con su nivel de votación en la contienda federal previa, en consecuencia, el PRI podía contar con 16 representantes).

Después de la “caída del sistema” en las elecciones de 1988, se buscaron formas de canalizar la energía ciudadana, por lo que en 1990 se aprueba el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), que crea el Instituto Federal Electoral (IFE) como encargado de la organización de las elecciones (aunque vinculado a la Secretaría de Gobernación) contando con la participación de Consejeros Magistrados.

También se estableció el Registro Federal de Electores para tener un padrón electoral y el acceso al ejercicio del sufragio, se le dieron mayores facultades al Tribunal Federal Electoral para acotar las de los colegios electorales.

Para 1993 se crean las senadurías de primera minoría (para disminuir la sobrerrepresentación del PRI) y se le da al IFE la facultad para declarar la validez y expedir las constancias de la elección de diputados y senadores; también la autoridad administrativa electoral puede establecer los topes de gastos de campaña y revisar los informes de ingresos y gastos de los partidos políticos, además de designar a los directores ejecutivos y a los consejeros de los consejos locales.

En el contexto del amanecer zapatista y el magnicidio del candidato priista, para 1994, se amplió al acceso a los partidos a medios de comunicación con el fin de asegurar mayor equidad, se especificó la participación de observadores nacionales y extranjeros; los representantes de los partidos políticos en todos los órganos colegiados perdieron el derecho de voto, pero conservaron la voz; y se creó una fiscalía especial para atender delitos electorales.

Para 1996 llega la autonomía del IFE, se fortaleció el financiamiento público y hubo un acceso equitativo a los medios de comunicación; se estableció que ningún partido podía tener más de 300 diputados en la Cámara de Diputados ni una sobrerrepresentación mayor de 8% respecto a su votación obtenida; se crearon las senadurías de representación proporcional; se incrementó del 1.5 al 2% la votación para la asignación de escaños de representación proporcional.

En 1997 vimos que un diputado que no era del PRI contestó el Informe de Gobierno de ese año y que el Congreso de la Unión se estaba volviendo multicolor; y en el año 2000 ganó la elección presidencial un candidato panista.

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Después de las elecciones de 2006, en las que el 0.56% fue la diferencia para establecer el ganador se inició la reforma electoral 2007-2008, que enarboló la modificación del modelo de comunicación política, redujo el gasto electoral y los tiempos de campaña y en el IFE se creó la Unidad de Fiscalización de los recursos de los partidos políticos y Contraloría General.

Para 2012 el tema no solamente serían las Candidaturas Independientes sino como muchos temas que deberían abordarse que abonaran a la equidad en la contienda y la definición de los resultados electorales es así que en 2014 se crean las Leyes: General de Partidos Políticos y Federal de Consulta Popular, así como el Sistema Nacional Electoral: IFE pasa a ser Instituto Nacional Electoral y los institutos estatales electorales son ahora Organismos Públicos Locales Electorales; además de la fiscalización centralizada de los recursos de los partidos políticos, entre otros cambios.

Con este modelo hubo otra alternancia en la Presidencia de la República y hoy estamos en la espera definitoria del Congreso de la Unión, frente a modificaciones reglamentarias del cómo hacer las elecciones en un contexto de movilización ciudadana. Vamos a ver ahora cómo elegimos cazar mamuts o bisontes.

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