Inaceptable la cobarde amenaza de Roberto Ramos Alor a médicos residentes. ¿Dónde está el Congreso para supervisar el uso de recursos?

Autor Congresistas
20 Vistas

Redacción

Es viral en redes sociales. Por suerte. Sin las redes sociales no nos enteraríamos de muchas cosas que debemos saber y que debemos cambiar.

¿Hasta dónde llega el gandallismo mexicano? ¿Por qué algunos personajes, acomplejados y cobardes tienen que ejercer el poder de forma tan irresponsable y como caciques de pueblo?

Ramos Alor no puede ser responsable de administrar ningún centro de salud. No tiene ninguna capacidad básica de liderazgo ni decencia básica. Amenazar a una doctora, médico-residente mujer, usando el poder de “evaluar su desempeño” ante una queja porque no hay insumos para operar, solo habla de la miseria humana y la bajeza de Ramos Alor.

El mensaje es mucho más profundo, es un mensaje de podredumbre sistémica. Les debemos a los médicos, a los de verdad, la gratitud por su vocación y la admiración por su dedicación y talento.

Un líder cualquiera, medianamente capacitado y con un poco de decencia humana, hubiera apoyado a su personal para buscar obtener los insumos necesarios para dar el servicio que se necesita. Pero Ramos Alor, ofendido en su frágil ego, optó por el gandallismo. Lo peor del caso, fue lo cobarde de su respuesta. Una vez que fue expuesto en redes sociales, emitió una disculpa pública tan falsa y tan forzada que solo dio pena ajena. Mientras tanto, no aparecen por ningún lado los órganos fiscalizadores de los congresos federal ni estatal.

¿Por qué no hay control ni disciplina en el gobierno a estos niveles? ¿Dónde está la autoridad estatal y federal para apoyar a nuestros médicos? 

No podemos sacudirnos la cultura del gandallismo de cacique acomplejado, ni podemos ejercer el servicio público de forma decente y responsable. Ramos Alor debe renunciar o lo deben de correr. Así de simple. ¿Dónde está el humanismo mexicano? 

El poder es para servir, decía el hoy oculto líder. Y cada día vemos que no se trataba de servicio, sino de ambición de poder y de dinero. Ahí tienen al senador de morena, Luis Fernando Salazar, amenazando y tratando de intimidar al periodista Enrique Acevedo en un país tan peligroso ya de por si para ejercer el periodismo. 

¿Dónde está la ética parlamentaria? Ya vivimos en un México en el que el descaro es la norma, el pleito es por el poder, por el dinero y por los votos. El destino del país está en las peores manos, pero mientras caigan las pensiones y las becas, la gente va a preferir esos beneficios, aunque tengan que sufrir la escasez en todo lo demás. Tenemos un sistema profundamente indigno. Llamamos al Congreso de la Unión a fortalecer sus códigos de conducta y su ética parlamentaria y al gobierno federal a poner orden con funcionarios como Ramos Alor.

Artículos Relacionados