Uriel González (@UrieelGonz)
Como todos los años, en estos días ha habido mucha discusión sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2027. Ya sea porque el debate gire en torno a cuáles ramos recibieron más o menos recursos, el Presupuesto es un tema de coyuntura con muchas aristas y dimensiones por considerar.
En principio, es necesario recordar que el Presupuesto de Egresos forma parte del paquete económico. Este se compone de un conjunto de proyectos presentado por el Poder Ejecutivo Federal para el correcto funcionamiento y operación de la gestión gubernamental.
Por un lado, está la Ley de Ingresos de la Federación, la cual establece de dónde se obtendrán los recursos, es decir, la recaudación o ingresos. Por el otro, está el PEF, que determina de manera puntual cómo se distribuirán los recursos obtenidos o, de manera más simple: el gasto.
El Presupuesto y su subsecuente aprobación tienen su fundamento en el artículo 74 constitucional. Dentro de lo más importante que contiene el artículo, se puede destacar que su modificación o aprobación son una facultad exclusiva de la Cámara de Diputados.
De igual manera existen otras disposiciones tales como la temporalidad del PEF. El Ejecutivo Federal deberá enviar el Proyecto de Presupuesto a más tardar el 8 de septiembre y, a su vez, la Cámara deberá aprobarlo a más tardar el 15 de noviembre.
De un análisis del Proyecto se desprenden muchos puntos importantes. En primer lugar, el gasto neto total previsto aumentó respecto al del año pasado. Mientras que el Presupuesto de 2026 tuvo un gasto neto total de 10.1 billones de pesos, el Proyecto contempla un gasto de 10. 6 billones de pesos.
A su vez, este gasto se subdivide en varios apartados. Tales como ramos autónomos, ramos administrativos, ramos generales, entidades sujetas a control presupuestario directo y empresas públicas del Estado.
Dentro de los ramos autónomos se prevén cambios. Para el Poder Legislativo hay un aumento; no obstante, el Senado mantiene los mismos recursos que el año pasado. En cuanto al Poder Judicial, el Instituto Nacional Electoral y la Fiscalía General de la República se proponen más recursos, pero para la Comisión Nacional de Derechos Humanos hay una disminución.
Respecto a los ramos administrativo igual se presentan cambios. Pese a que para la Oficina de la Presidencia de la República se contempla el mismo gasto del 2026, existen incrementos para los recursos de las Secretarías de Gobernación, Defensa Nacional, Educación Pública, Anticorrupción y Buen Gobierno, Seguridad y Protección Ciudadana, entre otras.
Para el gasto programable en los ramos generales hay algo curioso. Si bien las Aportaciones a Seguridad Social aumentaron, las Provisiones Salariales y Económicas se redujeron. Por su lado, el gasto no programable de estos mismos ramos, en particular la Deuda Pública y los Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores incrementaron.
Asimismo, las entidades sujetas a control presupuestario directo, es decir el ISSSTE y el IMSS, también podrían contar con más dinero para el próximo año.
Por último, las empresas públicas del Estado PEMEX y la CFE, también tienen diferencias respecto al Presupuesto pasado. Mientras que el gasto programable de PEMEX aumentó, su gasto no programable se redujo. En cuanto a la CFE, su gasto programable disminuyó y el no programable creció.
Esperemos que las modificaciones presupuestales sean para el bien del país y un mejor funcionamiento del gobierno. Si bien, este fue un análisis breve del Proyecto de Egresos de la Federación para el 2027, solamente el tiempo y las negociaciones políticas y parlamentarias dentro de la Cámara de Diputados determinarán si así se mantendrán los rubros para el gasto público del próximo año.
