El eco de la burbuja y la irrupción de los outsiders

Autor Congresistas
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Darío Mendoza A

La distancia entre el discurso de las élites y la vida cotidiana de la gente ya no es una grieta: es una fractura política. Mientras los partidos tradicionales, la burocracia dorada y los grupos de poder económico y mediático discuten en una atmósfera ajena a los problemas reales, una nueva ola recorre el mundo: el surgimiento de los outsiders, actores que operan fuera del sistema y que han convertido en fuerza política aquello que las mayorías silenciosas callan por miedo a ser calificadas de incorrectas.

La narrativa de estos actores antisistema es tan directa como convincente para quien padece la crisis diaria: la política tradicional donde los mismos actores cambian de camiseta sin modificar su corrupta conducta. Como decía con burla el Filósofo de Güemez, los políticos tradicionales funcionan como los frijoles de olla: “arriba o abajo, pero siempre adentro”. Absortos en sus disputas internas por mantener sus cuotas de poder y concentrados en repartirse el presupuesto, han dejado de ver la realidad de la gente.

Para sostener esta desconexión, las élites tejen y financian narrativas académicas e ideológicas que poco tienen que ver con la vida diaria. Las narrativas dominantes de la academia, como los derechos sociales basados exclusivamente en ayudas asistenciales han topado de frente con la realidad. Este modelo ya está fracturando las finanzas de potencias como Francia, España y Alemania, afectando directamente el bolsillo de sus ciudadanos mientras las burocracias exhiben sus excesos.

Ante este panorama, los fuera del sistema emergen en momentos de crisis para dar una batalla cultural contra el pensamiento hegemónico. Por eso vemos surgir con fuerza nuevos rostros y nuevos mensajes tanto en América como en Europa. Las élites reaccionan sorprendidas ante este fenómeno, pero su asombro solo demuestra su aislamiento: viven atrapadas en cámaras de eco, redes sociales y algoritmos donde solo rebotan sus propias creencias, modas y teorías, completamente ajenas a las necesidades de la gente de carne y hueso.

Los outsiders avanzarán en la medida en que logren resistir las cooptaciones y los sobornos de la vieja política. Al final del día, a la sociedad —como en la famosa saga de Star Wars— le urge una nueva esperanza: voces capaces de romper el miedo a decir la verdad, narrativas frescas que no pidan permiso a las élites y una política que vuelva a servir a la realidad antes que a los intereses de siempre. Por eso, en las tendencias electorales de México se registra el ascenso de los independientes y de los ciudadanos sin partido: mayorías que ya no se reconocen en los viejos rostros, las viejas formas ni las conductas corruptas sostenidas por narrativas falsas.

@dariomendoza

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