Crueldad humana hacia los animales

Autor Congresistas
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Abandono

Ante la crueldad humana hacia los animales, ante el dolor que les infringimos, el amor y la lealtad que nos dan a cambio, hay situaciones terribles que resultan incompresibles. Hay eventos de crueldad que nos llevan a considerar que nos queda mucho por caminar para entender que los animales sienten, sufren y se duelen, que son sujetos a derechos, cuidados, dependencias y responsabilidades, que estamos frente a seres vivos.

Y ante esto no importan nuestro nivel social y económico. Hemos sido testigos de conductas crueles que tienen que ver con la forma de cómo los animalitos descienden de lujosos autos para ser abandonados en calles transitadas que no es otra cosa que arrojarlos a la muerte, al dolor del atropellamiento, al martirio de la sed y el hambre, al desamparo. Pero nos hemos conmovido por casos en que dos indigentes un humano y un animal están dispuestos a compartir lo que tienen, a defenderse y hemos visto a otros animalitos sufrir la muerte del perro compañero.

En la Ciudad de México hay una ley que reconoce los derechos de los animales, que no se cumple lo mismo por una autoridad central que municipal, ¿cómo entender que no se cumpla con una serie de preceptos trabajados por ciudadanos que aman y respetan a los animales y plasmaron en la Constitución de la Ciudad de México? ¿a dónde acudir para que estos mandatos constitucionales se cumplan? ¿qué autoridad se muestra dispuesta a aplicarlos? ¿a quién acudir? No olvidemos que los productos destinados a los animales pagan impuestos y esto nos hace sujetos a derechos.

Hay que reconocer que los capitalinos hemos destinado esfuerzos a perfilar a la Ciudad de México a la vanguardia en el tema de protección animal. Hay instituciones novedosas en el marco de estos derechos. En los últimos años, se han formulado diferentes instituciones, leyes y campañas para concientizar a las personas sobre el bienestar, cuidado y trato digno a los animales no humanos.

Pero todos estos esfuerzos y movilizaciones no han sido suficientes para responder a las distintas organizaciones sociales y personas que se han organizado a favor de los derechos de los animales. Es el horror que la denuncia no castigue inconmensurable la crueldad, la indescifrable indiferencia que nos hacen ver las autoridades ante la liberación de criminales que han sometido a los animales a la violación, la tortura, la extirpación de los ojos, de quemarlos, no nos hablan de que se enfrente la dimensión del problema. No hay forma de entender tampoco las actitudes de algunos organismos públicos a la denuncia del abandono en azoteas, balcones o patios de los animales, expuestos a las inclemencias del ambiente y hambre.

Nadie puede despreciar que en la Ciudad de México se cuenta con una Ley de Protección a los Animales, ni que se precise como objetivo proteger a los animales, garantizándoles su bienestar y desarrollo natural, evitando su maltrato, crueldad, sufrimiento, zoofilia y deformaciones físicas. Así como, asegurar la sanidad animal y salud pública.

¿Qué pasa con las autoridades que nos hace incapaces de asegurar los derechos de los animales, y de poner alto a la crueldad, a las mutilaciones, violaciones y abandono a los que están sometidos? No hay día que no nos encontremos con la más dolorosa práctica en contra de los animales y no hay días en el que no nos preguntemos la razón de ello.

De sobra conocemos que las autoridades de la CDMX se han comprometido en garantizar la protección, bienestar, trato digno y respetuoso hacia los animales, y fomentar una cultura de cuidado y tutela responsable y también que realizarán acciones para la atención de animales en abandono.

Habrá que fortalecer la exigencia y la organización de todos aquellos que amamos a los animales.