La salud es un derecho constitucional

Autor Congresistas
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Trazos profundos y obscuros, surcos ácidos y duros pintan el panorama de la salud. Una pandemia sacudió el sistema, mostró carencias y deficiencias, desafió su programática y dio por tierra con las aspiraciones al derecho universal a la salud para todos los mexicanos reduciéndolo a figuras de arena.

Falta de medicamentos, muerte de niños y niñas con cáncer por la falta de atención y medicamentos, demanda interminable de atención médica, de servicios quirúrgicos, personal médico graban en blanco y negro el paisaje de la salud mexicana que aspiró a convertirse en un momento semejante al modelo nórdico de salud.

Éctor Ramírez Barba, médico, maestro en Ciencias Médicas, exfuncionario del Instituto Mexicano del Seguro Social, varias veces legislador federal y local por el Partido Acción Nacional (PAN) por Guanajuato por el Principio de Mayoría, y secretario de la Comisión de Salud de la LXV Legislatura, descorre a las preguntas el panorama de salud del país, nos da las claves de la conversación sobre las experiencias que guardan las políticas de salud.

Tras la pandemia y en la ruta de cambio de régimen surge la natural inquietud por conocer dónde estamos y hacia dónde vamos en materia de salud, políticas y programas públicos del sector.

La democracia no acaba en las urnas, el voto ciudadano se convierte en políticas públicas, por lo que conviene aspirar a una ciudadanía informada, con derechos y obligaciones. En nuestra opinión las políticas públicas de mayor interés son la de seguridad, salud y educación. En materia de salud ¿cómo podemos entender el derecho humano de acceso, qué porcentaje del Producto Interno destinamos a la salud, de qué monto estamos hablando y atendiendo, a qué horizonte de padecimientos o enfermedades?

En nuestro país el derecho a la protección de la salud es un derecho expreso en nuestra Constitución y está considerado como un derecho humano, por lo que el Estado mexicano está obligado a garantizarlo y protegerlo. Es decir que toda aquella persona que requiera de atención médica debe recibirla oportunamente y no sólo eso, sino que también debe recibir los medicamentos necesarios para su tratamiento, ambas prestaciones deben ser gratuitas.

Desafortunadamente, millones de personas en nuestro país no tienen acceso a los servicios de salud, recientemente el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) informó al Senado que en los resultados de la “Evaluación Estratégica de Salud” midió que el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar), dejó sin acceso a los servicios de Salud a más de 15.7 millones de mexicanos, al pasar del 16.2% en 2018 al 28.2% en 2020 el porcentaje de personas sin acceso a los servicios de salud. Los resultados de este estudio del también señalan que tenemos 35.7 millones de pobres sin atención médica, medicamentos y en promedio, con tres carencias sociales más.

Es claro que el acceso a los servicios de salud y medicamentos gratuitos como prometió el actual gobierno no sólo no se avanzó, sino que ha tenido un evidente retroceso.

Efectivamente para que el Estado pueda asumir esta responsabilidad requiere de los recursos necesarios, en ello desafortunadamente invertimos muy poco en esta materia, los recursos públicos representan alrededor del 2.9% del PIB, esto es, un gasto en la función salud de 704 mil millones de pesos para el año 2022.

Hoy el escaso presupuesto público destinado a salud y su ineficaz ejecución han provocado que cada ves más las familias tengan que asumir el costo de la atención médica y los medicamentos que no son proporcionados por el sistema público, con el consecuente incremento en el gasto de bolsillo.

Por supuesto que es necesario destinar mayores recursos públicos para garantizar el ejercicio del derecho a la protección de la salud para todas y todos; pero también es muy importante que quienes ejerzan los recursos los hagan de forma eficaz y eficiente. Tenemos que superar las ocurrencias actuales, es necesario planear estratégicamente con una visión de corto, mediano y largo plazo, con base en información fidedigna y sobre evidencia científica, para que con los limitados recursos se logre el mayor beneficio posible, además se debe rendir cuentas sobre el ejercicio de los mismos.

Hoy nuestro sistema de salud deambula sin rumbo.

Éctor Ramírez Barba

En el panorama de la salud se habla del seguro universal para todos, en ese horizonte conviven un sistema público y privado de salud ¿cómo me puede ayudar a entender el sistema, su dimensión, el acceso y su costo?

Enfrentamos un escenario complejo en nuestro sistema de salud, están bien señaladas, el sistema público y el privado; la estructura del público se encuentra fragmentado en varios subsistemas conformado por nuestras instituciones de seguridad social el IMSS, ISSSTE e ISSFAM (Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas), por otro lado, las unidades de alta especialidad a cargo de la Secretaría de Salud y también los servicios estatales de salud entre los principales. Cada uno atiende a sectores específicos de población, con un paquete de servicios diferenciado y con esquemas de financiamiento diferentes. La heterogeneidad y complejidad que presenta el sistema magnifica su problemática.

Un seguro de salud universal o un sistema único de salud, implicaría poder armonizar y coordinar los servicios de todas estas instituciones, pero se requiere de una gran voluntad, capacidad técnica y operación política para impulsar un proyecto de la magnitud que se requiere.

No es una tarea sencilla, pero sí es posible. Sin embargo, ante la incapacidad de gobierno para articular tan solo la gestión de los servicios de salud y el acceso a medicamentos para las personas sin seguridad social, que tiene obligación de atender a través del  pero que no logra su cometido. Ante ello, en una nueva ocurrencia es proporcionar ahora esos servicios a través del programa IMSS-Bienestar.

Esto es una muestra clara de que desde el gobierno no se tiene idea de cómo avanzar para construir un sistema único de salud.

Observamos un sistema de salud pública complejo, desarticulado, federal, estatal. Por un lado, vemos al IMSS, ISSSTE; Pemex, unidades de alta especialidad, servicios e infraestructura estatal. A está narrativa se agregó el Seguro Popular con un catálogo de padecimientos, atención de servicios, medicamentos. Se habló en momentos de portabilidad de servicios, de ampliación en la atención y apareció. Nos encontramos con un quiebre y una fuerte demanda de salud no atendida y medicamentos no entregados, acumulación de atención de medicamentos, falta de médicos, enfermeras entre esa demanda social. ¿Cuál es el estado de la salud pública en el país, cuál es su diagnóstico?

Para nadie es un secreto que la salud pública en nuestro país enfrenta uno de sus peores momentos con el actual gobierno federal; desde mi punto de vista la incapacidad y el limitado conocimiento de la forma en que opera nuestro sistema de salud ha llevado al actual gobierno a tomar decisiones erróneas.

El fracaso de la política de salud es producto de no contar con un proyecto claro, respecto de cuál es el modelo de salud único que nuestro país requiere. Me parece también que el fracaso se puede atribuir a decisiones de carácter ideológico, sin el fundamento técnico-científico que se requería se han tomado. Por ejemplo, la desaparición del Seguro Popular significó un gran retroceso, permitió incrementar sustantivamente en el incremento de beneficiarios y garantizar su acceso a servicios de salud, pues mediante su esquema de financiamiento se había logrado avanzar sustantivamente en la homologación del financiamiento de un paquete básicos de servicios e intervenciones, que se brindan entre las diversas instituciones del sistema de salud.

Por supuesto que el Seguro Popular era un modelo perfectible y que se requiere mucho más que eso para articular un sistema único de salud, pero era un avance que funcionaba y que hoy ya no tenemos.

Cuál es la opción en materia de salud para atender la demanda de enfermedades degenerativas, pero también las de la pobreza como son las infecciosas y esas otras que derivan de la pandemia. Cómo se habla esto en la Comisión de Salud, entre legisladores y se mira la óptica del Poder Ejecutivo ¿qué puede decir sobre lo que a tres años se está planteando en materia de salud, en materia de atención y acceso a medicamentos?

El panorama epidemiológico es de incremento de las enfermedades no transmisibles o crónicas, a lo que han contribuido los nuevos estilos de vida, el sedentarismo, el estrés, el consumo de tabaco y de drogas, entre otros; enfrentamos patrones alimentarios compuestos por alimentos procesados de alto contenido energético y de grasas que originan sobrepeso y obesidad; colesterol elevado, hipertensión arterial y diabetes. A esto hay que sumar procesos como el envejecimiento de la población, con lo cual se configura un escenario extremadamente complejo.

Ante ello es necesario fortalecer el enfoque preventivo en salud; pues estas enfermedades son prevenibles, hay que educar a la población. Pero para implementar acciones eficaces es necesario contar con información veraz y oportuna, que nos permita planear e instrumentar las acciones pertinentes, acciones que podamos medir en su impacto y evaluar y perfeccionar; se requiere contar con un sistema de vigilancia epidemiológica de este tipo de enfermedades que permita generar información relevante y mecanismos de seguimiento correspondientes.

Necesitamos fortalecer acciones preventivas muy importantes como la vacunación, ya que el Programa Nacional de Vacunación en los últimos años presenta rezagos y retrocesos alarmantes, que implica el riesgo del resurgimiento de enfermedades que ya estaban erradicadas o controladas.

Se requiere planear y realizar una compra estratégica de medicamentos y otros insumos para la salud, reconfigurar y los esquemas de compras consolidadas eficaces; además de fortalecer los mecanismos e infraestructura para su distribución a todos los lugares del país donde se requieren.

El COVID llegó para quedarse y significa y se traduce en campañas monumentales de investigación médica y vacunación ¿cómo se está observando en la Comisión éste problema, hay posibilidad de pensar que en el gobierno se piense en la compra masiva de vacunas, acceso libre a ello, proceso de vacunación masiva ¿cuánto se está destinando presupuestalmente al problema?

En la Comisión de Salud poco se ha discutido este tema, la mayoría de Morena y sus aliados se empeñan en defender lo indefendible. La pandemia que enfrentamos ha puesto a prueba nuestra capacidad para encontrar respuestas acordes a los retos de esta magnitud. Es claro que la enfermedad por Covid-19 será una más de las enfermedades endémicas que se deberá atender en el futuro, las variantes del virus que la provoca nos deben mantener alertas y preparados para enfrentarlas.

La pandemia no ha terminado, por ello la máxima autoridad sanitaria en nuestro país, que en nuestro caso es el Consejo de Salubridad General, debería establecer con toda claridad las medidas preventivas que la población en general debería seguir instrumentando.

Sin embargo, no vemos que la autoridad sanitaria responsable de enfrentar esta pandemia este tomando las decisiones y acciones para transitar hacia una nueva realidad epidemiológica, frente a la cual es necesario generar certeza y confianza en la población en general con información que nos permita evitar el contagio y la consecuente enfermedad que en muchos casos puede tornarse grave y con consecuencias mortales.

Hoy parece que se repetirá la historia, un gobierno federal incapaz de asumir la responsabilidad de conducir una estrategia de regreso seguro a las actividades normales de la sociedad; con el establecimiento de medidas que mantengan la protección y seguridad para evitar el repunte de contagios y el incremento de muertes, que son evitables.

Se ha constatado que la medida más eficaz hasta el momento es la vacunación, por ello reconocemos la importancia de haber aprobado un presupuesto de más de 26 mil mdp para el Programa de Vacunación en 2022, sin embargo, estos recursos servirán para resarcir los rezagos de los últimos años ya que como señalan los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-2019, en ese periodo el país reportó sus peores niveles de vacunación en los últimos 18 años, ya que sólo el 18.5% de los niños menores de un año cuentan con el esquema de vacunación completo, situación que se ha venido agravando durante 2020 y 2021.

Tampoco está claro cuánto de estos recursos se destinarán a la compra de vacunas contra el virus SARS-CoV-2, pero tampoco, cuáles serán las medidas preventivas que deberemos seguir observando y cumpliendo para evitar el contagio y la enfermedad.

Hasta ahora hemos visto que no obstante de estar autorizada la vacuna para mayores de 12 años de edad, ésta sólo se aplica por mandato judicial, y por otro lado, se ha abandonado la estrategia de vacunación para mayores de edad ya que la cobertura con esquema completo y refuerzo apenas alcanza el 80% de la población objetivo, sin embargo, parece que ya no se realizará un esfuerzo para avanzar.

Sin embargo, pareciera que el gobierno ha dado por terminado el programa de vacunación, cuando aún existen muchos adultos mayores de 18 años sin vacuna, el gobierno federal debería hacer un esfuerzo importante por vacunar a quienes no han podido, por diversas razones, acceder a la vacuna. Es necesario realizar una campaña de información que destaque los beneficios de estar vacunados contra Covid-19.

Se ha autorizado la vacuna para los niños mayores de 5 años, por lo que se debe tomar la decisión de aplicar las vacunas contra Covid-19 a este segmento de la población.

Hemos insistido y seguiremos en que la actuación del gobierno debe revisarse por un grupo de expertos independientes, pues los errores y omisiones de los responsables deben conocerse para, en su caso, sancionarlos de acuerdo con nuestras normas. Las más de 323 mil muertes, muchas de ellas evitables, deben ser motivo para revisar qué hicimos bien y qué hicimos mal para no volver a cometer los mismos errores.

Los niños con cáncer, atención y acceso a medicamentos cómo garantizar la atención que corresponde a derechos ¿Qué me puede decir al respecto?

La falta de atención y medicamentos para los niños con cáncer se ha convertido en uno de los actos más ominosos de este gobierno. Podemos calificarlo así, porque ha sido la insensibilidad e incapacidad de los funcionarios del gobierno federal, lo que ha conducido a la desesperación de las familias que tienen la desventura de contar con alguna niña, niño o adolescente con cáncer.

El sufrimiento y desesperación de los padres de familia los ha llevado a demandar públicamente y ante la autoridad judicial el acceso a los medicamentos oncológicos para sus hijos, sin embargo, hasta la fecha no ha habido una respuesta eficaz para garantizar el acceso efectivo y oportuno.

Se requiere de capacidad técnica para realizar una planeación eficaz, recomponer los mecanismos para la compra eficaz, eficiente y en las mejores condiciones; restituir el sistema de distribución de medicamentos eficiente, que cuente con la infraestructura necesaria para garantizar el acceso oportuno a todas y todos los enfermos que los requieren, particularmente las niñas, niños y adolescentes.

El IMSS y la atención de los trabajadores con la periodicidad requerida, y evitando esos espacios largos sin consulta, atención y acceso a tratamientos, cómo lo ven desde la Comisión y desde el gobierno esas situaciones de salud en el IMSS y en términos presupuestales de qué inversión de recursos y presupuesto estamos hablando. Estamos ante cuotas patronales, de trabajadores y de aportaciones gubernamentales.

La prevención y el control de enfermedades transmisibles y no transmisibles deben ser una prioridad en salud pública, por ello es importante apoyar los enfoques preventivos como el PrevenIMSS.

Recordemos que las enfermedades transmisibles y no transmisibles son la más importante causa de morbilidad y mortalidad, pero además representa uno de los gastos más importante en las coberturas que tiene el Instituto.

Desde la Comisión de Seguridad Social, hemos coincidido en revisar la viabilidad financiera que tienen nuestras instituciones de seguridad social ante el reto que representa la ampliación de la cobertura de los componentes de la seguridad social, es un problema complejo que implica un necesario impacto fiscal pero que tendremos que atender en lo inmediato.

Requerimos encontrar un modelo de atención más eficaz y eficiente, que genere los mayores beneficios a la población derechohabiente con los recursos con que cuenta el Instituto.

¿Cómo entender al IMSS-Bienestar, como el Seguro Popular, como un sistema de cuotas según el bolsillo, el sector, los free lance?

Como sabes, el programa IMSS-Bienestar es administrado por el IMSS y tiene por objeto contribuir a garantizar el derecho constitucional a la protección de la salud, mediante el otorgamiento de servicios de salud, en los diferentes niveles de atención, considerando para ello la implementación y aplicación del Modelo de Atención Integral a la Salud (MAIS) que vincula la prestación de servicios de salud con la participación activa de la comunidad para el autocuidado de su salud, a favor de la población sin seguridad social.

El Programa tiene dos componentes: Atención a la Salud y Acción Comunitaria. Además, realiza acciones de prevención, vigilancia epidemiológica y salud pública, otorgar servicios de salud ambulatorios y hospitalarios e implementar estrategias comunitarias para la mejora de la salud de las personas.

Como la mayoría de las acciones que en materia de salud ha tomado este gobierno, en materia de salud no se conoce a ciencia cierta, cuál es el objetivo de la decisión de establecer que un programa como IMSS-Bienestar tenga ahora la responsabilidad de atender a la toda la población sin seguridad social.

Es claro que el actual gobierno está tomando acciones, decisiones desesperadas que buscan ocultar el fracaso de la política de salud, prometió un sistema de salud nórdico, pero a tres años de gobierno tenemos un sistema en ruinas, un Insabi totalmente inoperante en el otorgamiento de servicios de salud y medicamentos gratuitos para toda la población sin seguridad social, el cual es el mandato legal que tiene en la Ley.

Un sistema público de salud que se ha caracterizado por el desabasto de medicamentos y que no avizora regularizarse en el corto plazo.

No puedo dejar de preguntarle ¿qué destino les reserva en términos de salud, derechos humanos y accesos a los Institutos de Alta Especialidad?

Desafortunadamente, un escenario complejo que limitará el ejercicio del derecho humano a la protección de la salud para la mayoría de los mexicanos. En particular la atención de enfermedades de alta complejidad que atienden los Institutos de Alta Especialidad, y que son enfermedades de alto costo, enfrentarán serios problemas para su financiamiento, durante este gobierno se ha tomado la reserva financiera que se había constituido por más de 15 años en el Fondo de Atención para Enfermedades Catastróficas de lo que fue el Seguro Popular, y que permitirían su atención, hoy esos recursos ya no existen y no sabemos cuál fue su destino. Lo que sí es claro, es que tendrá que ser de los recursos limitados que anualmente se aprueben en el PEF como se financiaran con la consecuente incertidumbre que ello genera.

El panorama epidemiológico que enfrenta y enfrentará nuestro país en los próximos años, nos permite prever que el requerimiento de atención de estas enfermedades complejas se incrementará con el consecuente incremento en los recursos que serán necesarios para su atención.

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