Educar en el honor y en el respeto. La carta del Mayo Zambada y la selección de Argentina

Autor Congresistas
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Redacción

Hemos vivido dos acontecimientos históricos muy relevantes para la vida de México:

El primero ha sido el ciclo que se cierra con la sentencia de Ismael “el Mayo” Zambada. El ciclo se cierra en los Estados Unidos. Zambada es un criminal confeso, sentenciado y casi senil. 

Tuvo una larga vida en México como un capo del narcotráfico de los más poderosos por décadas. Las autoridades mexicanas nunca “pudieron” arrestarlo o procesarlo judicialmente. Tuvieron que ser los EEUU. Ese país al que México culpa de todo, para distraer la atención de la propia desgracia de la enorme corrupción en el gobierno mexicano.

Al terminar su ciclo en la agenda pública, Zambada público una carta como catarsis de su vida. Se arrepiente, según dice, del camino elegido, y dice que la violencia debe terminar en México, el país al que tanto daño le hizo pero que irónicamente nunca lo llevó a la justicia, como si hicieron los estadounidenses.

El segundo es el mundial de futbol soccer, que concluyó con la victoria de España.

Más allá del deporte y del espíritu competitivo y de amistad entre las naciones que, en teoría, compiten en una justa amistosa que llena los ojos del mundo, a través de una competencia sana, -que sirve de pausa a los problemas del orbe-, nos enfrentamos con una situación de falta de honor, de la que hay que aprender.

Basta ver los análisis detallados de la forma de jugar de Argentina y las decisiones de los árbitros que los favorecieron sin tapujos, cínicamente. Ese cinismo, teorizamos, responde a la enorme cantidad de dinero que genera observar al ídolo deportivo de ese país, inclusive en desmedro del honor, el respeto y la buena fe que supuestamente eran base del torneo. La primera víctima fue Egipto y la última fue España, solo que el talento y la disciplina de España fueron más grandes que la falta de honor y autorregulación emocional de los jugadores de la selección argentina.

Las lecciones que nos dejan estos dos eventos, lo que tienen en común, tiene que ver con la falta de educación y formación humana en dos países latinoamericanos. En México, Zambada representa, tristemente, años de descuido del gobierno en el tejido social, la protección de la niñez y la educación de nuestros jóvenes, junto con la falta de oportunidades. Aunque no hay justificación para tomar un camino tan horrible en la vida, Zambada es producto de una falla sistémica en la sociedad mexicana, que ha abandonado a los niños y jóvenes en su etapa de formación más germinal, para que el crimen organizado brinde la única opción para salir de la pobreza. Este descuido, aunado a la cultura del machismo y la violencia, siguen recompensando esquemas de poder que son abusivos y que siguen destruyendo a México y degradando la vida de los mexicanos.

En el caso del mundial, la selección argentina demostró falta de honor, de espíritu competitivo sano y una terrible inmadurez en adultos que supuestamente son profesionales. La violencia que cometieron sus aficionados también habla de una gran falla en los esquemas sociales y los valores que recompensa la sociedad argentina. El grado de arrogancia y la predisposición a hacer trampa, según se puede observar en cientos de videos en redes sociales, debe dejarnos asustados por la falta de introspección y entendimiento de la naturaleza del evento. Están desorientados. No es una guerra mundial que debe ganarse a toda costa, no es una guerra de supervivencia. Supuestamente los deportistas son ejemplo para la niñez y la juventud. Esa misma juventud que observa el deshonor y la violencia en gente como Zambada, y el deshonor y la violencia (aunque a otro nivel, pero bajo el mismo principio de un desprecio absoluto por los demás) desplegado por la selección argentina.

A nuestros legisladores y gobernantes: ya no usen el dinero de México en caprichos faraónicos, regresen a lo básico que es lo que realmente se necesita, educación, educación y educación.

Por cierto…

Como colofón de la violencia, el escándalo actual es la noticia de los muertos que aparecieron en Zacatecas, algunos colgados de un puente. Grotescas imágenes que circulan por todo el país. No obstante, el poder del estado, está enfocado en proteger al fracasado tren maya, y demás chatarra que solo cuesta dinero, a cambio de nada, cuando esos recursos pudieron usarse, como lo necesitamos tan claramente: en educación.

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