Del resentimiento social a la razón

Autor Congresistas
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Oscar Negrete Reveles

Comprendo que AMLO haya ganado la elección de 2018. Nuestro México es un país lleno de injusticia, desde el punto de vista social, económico y judicial propiamente dicho.

La pobreza no es nueva en esta administración, ni tampoco lo es la descomposición social. Yo mismo fui testigo de los excesos de los ¨altos mandos¨ cuando tuve que trabajar con ellos en organismos constitucionales autónomos o en organismos descentralizados. Camionetas nuevas, comidas en restaurantes caros, despotismo, nepotismo, hostigamiento sexual, laboral, soberbia, y muchos etcéteras. Por supuesto, todo con cargo al erario público y con un cinismo que solo puede dar la falta absoluta de vergüenza.

Evidentemente, esos excesos eran vistos por todos y los votantes decidieron en 2018 darle un rumbo distinto al país. Peña Nieto y su círculo nos dieron una imagen de arrogancia, derroche y fanfarroneo. Veamos ahora, los resultados de ese rumbo distinto con AMLO en tres rubros, economía, salud y seguridad pública.

Economía

Dicho lo anterior, en lo relativo a la política pública económica de la presente administración seré breve. La ciudadanía mexicana votó por un cambio en la política económica y, para bien o para mal, un cambio es lo que tenemos. El resultado más palpable y menos farragoso en términos de explicaciones económicas es simplemente desastroso, inflación de casi el 9% y programas sociales que dudosamente podrán sostenerse en el largo plazo, sin incrementar la recaudación.

Salud

Por lo que hace a la política pública de salud, los resultados tampoco son difíciles de explicar. Ante el gran reto de la pandemia, López-Gatell llevo a México a un nada honroso cuarto lugar en número de muertos a nivel mundial. Con su soberbia, su arrogancia y su ignorancia, decepcionó a muchos mexicanos que, viendo morir a sus familiares, no se explicaban la optimista postura de Gatell, quien menospreció la pandemia desde un inicio, menospreció el uso de cubre bocas y se coronó como un farsante de talla mundial. Su desprecio al pueblo de México, al exponer con frialdad el número de muertos de la pandemia, es en verdad escalofriante.

En el tema de salud pública, las carencias que teníamos se acentuaron. Seguimos siendo insensibles al sufrimiento y pérdida de vidas humanas, que se aprecian como números y estadísticas simplemente. Gatell minimizó nuestros problemas y las familias mexicanas llevan su luto sin tener a donde recurrir por apoyo o por justicia. Los hospitales y los doctores, sin mejora en infraestructura ni en sueldos.

Comprendo que las decisiones presupuestales sean debatibles. Para el presidente es importante apoyar a ciertos grupos con pensiones o becas. Es una estrategia económica distinta, pero es, evidentemente, política antes que económica. Votos, votos, votos.

Seguridad pública

En el tercer rubro, no puedo comprender que exista apoyo a la estrategia de seguridad pública de este sexenio. Comprendo que haya mucho resentimiento social de las clases más desfavorecidas hacia los excesos de los políticos y la riqueza de una minoría en México. Pero el resentimiento no es motivo para cegarnos a la razón y a la lógica.

Nunca antes México había sido tan inseguro ni tan violento. Comprendo que la gente apoye a un presidente que sienten como uno de los suyos. Una persona sencilla de carácter y aparentemente humilde. Pero todos somos mexicanos. No podemos aceptar la burla y el menosprecio directos y desafiantes del presidente a la realidad nacional. La delincuencia común y el crimen organizado tienen el control de casi 40% del territorio mexicano. Mientras tanto, dos de los hijos del presidente viven en el extranjero, en países de primer mundo. ¿Acaso así viven la mayoría de los mexicanos?

De la delincuencia todos podemos ser víctimas. Tenemos que debatir y cambiar la estrategia de seguridad pública para México. Es humano errar y es de grandes corregir. Las venganzas políticas como en los casos de Rosario Robles, Emilio Lozoya y Jesús Karam no llevaran a ningún cambio que haga que mejore la vida de los mexicanos. Son distractores absolutos de la atención y la noticia. Pero aquí estamos hablando de ellos, quitándole la atención al más importante problema de México, la violencia.

Los mexicanos queremos un país en paz y seguro. Lo demás, es lo de menos.

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