Asesinan en México a estudiante española, ¿le pedimos al Rey de España que se disculpe también por eso?

Autor Congresistas
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Redacción

Claudia Tacoronte Aguilera, mujer española de 21 años de edad, estudiaba en Cuautla, Morelos, a partir de un programa de intercambio académico.

Claudia fue asesinada en México presuntamente con un arma blanca. Herida, pidió ayuda y los servicios de emergencia tardaron tanto en llegar que no pudieron salvarle la vida. Lo de “servicios” y “emergencia” es un decir, porque se quedaron cortos en ambas cosas.

Este doloroso homicidio es testamento de un país que sufre un gobierno incapaz de controlar su propio territorio, pero que usa la soberanía como excusa para evitar el escrutinio internacional ante su propia incapacidad y abrumadores niveles de corrupción.

La pérdida de Claudia es una brutal agresión contra las mujeres porque en México, Claudia es una más, desgraciadamente. El discurso oficialista decía que, con la otra Claudia, “llegamos todas” a la presidencia de un país infame por su machismo y su violencia generalizada en muchos aspectos de su socialización: la violencia doméstica entre parejas,en las escuelas, contra los menores de edad, la violencia y el acoso en los centros de trabajo, la violencia con las pandillas en las calles de las grandes ciudades mexicanas, la violencia y el maltrato contra los animales, los ancianos, y la violencia contra los periodistas, ejercida inclusive desde el poder, como la amenaza que el senador Luis Fernando Salazar hizo al periodista Enrique Acevedo.

Claudia Tacoronte Aguilera, a quien honramos pronunciando su nombre para recordarlo, lo perdió todo sin ninguna necesidad, sin ser enemiga de nadie. La tragedia es mayúscula por su juventud, por la etapa germinal de su formación, por la alegría y la determinación de cumplir un sueño maravilloso, para quienes han tenido la experiencia de estudiar en el extranjero y disfrutar los sabores de distintas etapas de la vida para enriquecer la propia y disfrutar de su camino personal con actividades sanas, formativas y que todos los estudiantes merecen.

Mataron en México a Claudia y a sus padres en vida.

El feminicidio de Claudia y la tragedia para su familia y para las mujeres que viven en, o visitan México son hechos que destruyen las ganas de vivir, que marcan existencias por dolor y por miedo y sobre las cuales no se avizoran mejoras en el futuro próximo.

Entre otras entidades, el INEGI mide en México las estadísticas de feminicidio. Es decir, la problemática está diagnosticada y se conocen los factores de riesgo. Y eso que el INEGI es una entidad gubernamental… Entonces, ¿por qué no se ha actuado para disminuir el feminicidio en la nación mexicana? Los políticos mexicanos minimizan la tragedia y piden que “no se politice” únicamente para no perder votos. ¿Qué maldita democracia mediocre es ésta? ¿Cuándo el Congreso Mexicano va a destinar más recursos para la protección de las mujeres, protocolos de actuación y educación de su sociedad tan violenta?

Los padres mexicanos viven con angustia cuando sus hijos salen a la calle, y ahora padres españoles han perdido a una hija de forma violenta y, lo más grave, es que la respuesta de las autoridades mexicanas siempre es a la defensiva, sin empatía, sin humanidad. Este crimen conmociona a España, porque en España es impensable que una estudiante pudiera morir en las condiciones en las que Claudia fue asesinada en México. No obstante, en nuestro país, se pretende que sea una noticia más.

Y con todo esto, con lo grave que es el dolor de perder a una hija, el gobierno mexicano tenía entre sus prioridades que el Rey de España pidiera perdón por los abusos cometidos durante la conquista hace 500 años. ¿Cómo tiene cara el gobierno mexicano para dedicarle tiempo a ese discurso populista tratando de distraernos de los problemas actuales?

¿Quién debe pedirles perdón a los padres de Claudia Tacoronte Aguilera porque el estado mexicano fue incapaz de garantizar la seguridad de una chica de 21 años, estudiante, con alegría y ganas de vivir y experimentar lo que es pasar un tiempo en una nación extranjera, supuestamente una “nación hermana”?

¿Quién debe pedir perdón por la muerte de Claudia?

¿Quién debe pedir perdón por no saber proteger a todas las demás?

La propia presidenta de México estudió en el extranjero. Ojalá tuviera la empatía de recordar que es una experiencia que todos merecemos y en la que todos queremos vivir seguros, porque nunca es fácil estar lejos de nuestra propia tierra, sin las redes de apoyo que tenemos en nuestros hogares. No puedo imaginar la agonía de Claudia, sentir que fallecía lejos de su país y de sus seres queridos, sola y con miedo.

Con esta mayúscula tragedia, ¿van a seguir con su discurso acedo de exigir que el Rey de España se disculpe por la conquista?

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