¿El IMSS cómo va?

Autor Congresistas
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En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) van con todo para institucionalizar el programa IMSS-BIENESTAR, franquicia o marca con la que buscan atender la demanda de salud que fue recogidas por el Seguro Popular, garantizando para todos los mexicanos el derecho universal a la salud, respondiendo al 4º Constitucional.

Es para analizar en el marco de la carrera por la sucesión del 24 tanto por el Ejecutivo federal como a un escaño en el Congreso federal que pasa de forma obligada por las urnas, las políticas de salud, educativa, de seguridad e información para la toma de decisiones que representa el voto.

¿Qué le dice al ciudadano de a pie la política de salud pública de la 4T? ¿Cuál es el relato para más de la mitad del pueblo que no cuenta con acceso a la salud y con su falta la vive como una tragedia familiar? ¿Cómo se procesa una política pública de derechos y de comunicación sobre la de la interpretación y la propaganda? ¿Quién se hace cargo y cómo del financiamiento de la salud sin tensar hasta al colapso al IMSS-BIENESTAR? ¿Dónde quedan las instancias intermedias efectivas para que el pueblo procese sus demandas, el reconocimiento de sus derechos y de participación a la democrática?

Hoy día cabe reflexionar si es que el IMSS que contó con un Presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados para ejercer en 2022 del orden de 1’372,733’243,164 mdp, será el eje ideal para empujar con recursos propios de los trabajadores y estructuras, la herramienta para impulsar la política de salud sin descarrilarse y que no acabó de definir el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Aún sin claridad y precisión en la planeación de las políticas públicas si estas están en la mira del ejercicio con eficiencia y austeridad del gasto para reducir la desigualdad en salud e incrementar la tasa de atención y de servicios de primer y segundo nivel de atención a la población ubicada en zonas rurales y marginadas.

El arranque

Ante la tendencia a la demolición y nueva denominación de las instituciones públicas que intentan marcar y definir epocas históricaa, vale la pena remontarnos a los origenes del IMSS, que suge para atender los derechos de salud y sociales, de las pensiones de los trabajadores a partir de la colaboración de un esquema tripartita de aportaciones que forman obreros y trabajadores, empresarios grandes, io pequeños empleadores y el gobierno federal.

La historia del IMSS-BIENESTAR como apendice del IMSS es larga, se inicia en 1970. Aparece en la escena pública denominado IMSS-COPLAMAR y está creado para extender los servicios de salud a grupos de la población en condición de pobreza y marginación extrema.

Con los años, después el programa surgirá como IMSS Solidaridad, despues IMSS-Oportunidades, PROSPERA e IMSS-BIENESTAR.

A 40 años de su creación el programa IMSS-BIENESTAR es una política de salud que ha sufrido transformaciones de nombre pero que intenta saldar un compromiso prioritario como es el acceso a la salud y a medicamentos. Se propone otras acciones más encaminadas a la ampliación integrando a mexicanos en el exterior, periodistas, trabajadoras domésticas, estudiantes universitarios, campesinos, microempresarios, etc., pero sin aportar definiciones claras sobre las fuentes de financiamiento y orientaciones.

¿Cuál el costo de la salud universal? ¿Cómo se plantea su financiamiento? ¿Cuál es el costo de la extensión de servicios? ¿Cuál es el padrón de servicios en la oferta de salud? ¿Cuántos serán los registros documentados en el Plan de Salud en materia de número, calidad, funcionalidad, modernidad, número de clínicas, unidades hospitalarias, quirófanos, equipos, consultorios, residencias hospitalarias qaue están plantadas en el territorio nacional? ¿Es la salud un tema que debe ser del conocimiento de los ciudadanos, objetivo de la participación popular, de una nueva legislación y de contar con instancias que la garanticen mediante un sistema de cuotas?

Los trazos de Zoé Robledo Aburto sobre el paisaje de la salud nacional no dejan de ser dramáticas ni poco descriptivos sobre sus hondonadas, cañones y cimas, pero también carentes de los atajos para la participación democrática de la población. Robledo lo mismo habla de la carencia de baños, bardas perimetrales, laboratorios, del drama de la falta de insumos hospitalarios como de la rehabilitación de unidades. Entrando en una cascada de declaraciones qué nos narran la existencia de un diagnóstico de reconstrucción intensamente documentado en videos, declaraciones en redes, en ruedas de prensa a veces sin conclusiones y definición de objetivos y registros de luz y de sombras que acompaña a la participación pública y estadística marginal.

Al tsunami en el que se ha convertido las intervenciones narrativas sobre IMSS-BIENESTAR, a la vista la falta de la cuarta pata de la mesa la fuente de financiamiento y la definición del catálogo de atención.

Radiografía del terreno

El tres de mayo en el escenario de la Conferencia Mañanera del presidente López Obrador, acompañado por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell y del director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, definió la política de salud como una transición a partir del levantamiento de un diagnóstico surgido de la visita de 80 hospitales IMSS-BIENESTAR, que se constituiría en la base del sistema de salud para la 4T cuyo objetivo son fortalecer el sistema de salud pública que para integrarse requiere de articularse en el marco de las exigencias de la reconversión de una pandemia.

El tono del registro documental no escapa a la falta de una política de información y comunicación social sobre la importancia de la política sitiada por las tentaciones de la propaganda.

¿Cómo entender una política primordial como es la salud cuando una gruesa franja de la población no cuenta con seguro de salud y esta se presenta como una catástrofe? El asunto es que estamos ante una oferta de salud para más de la mitad de la población que surge paralela a un programa masivo de vacunación y se proyecta un esquema coordinado de salud que en palabras del director general del IMSS se venía planeando antes de la pandemia y que implicó una conversión de los servicios hospitalarios del país y una convergencia de instituciones del sector.

Prueba sonora

Zoé Robledo dijo que se trata de una libre asociación de los sistemas de salud de parte de los gobiernos estatales, de la incorporación de las instalaciones hospitales, centros de salud de las secretarías de Salud de los estados, y ello surge del acuerdo que se ha tenido ya con 15 entidades, en las que se ha levantado un registro de la infrastructura en salud que incluye desde equipamiento, querofanos, estuches de diagnóstico, clínicas, refrigeradores para vacunas y medicamentos, guantes, jeringas, esterilizadores de vapor, escalpelos, estetoscopios, fonodetectores, todo aquello que acompaña incluso a la innovación en la atención a salud.

Zoé Robledo va por los números que se deslizan por miles para explicar la infraestructura de salud, por cientos de miles de instrumental, por miles de personas especialistas. Va por la ruta de las acciones de infraestrctura, pero se avista la caída del imaginario que se traduce en el vació para la demanda en la antención de niños con medicamentos para el cáncer, mujeres sin tratamientos, espaciamiento de consultas e intervenciones, de clinicas viejas y obsoletas, estructuras hospitalarias, nulas de campañas de prevención, de educación para la salud, de carencia de servicios básicos de salud, auscencia de unidades de cuidadados especiales.

Se daba cuenta de una deuda en salud que pintaba el desastre que se ha permeado en los medios de comunicación como una lacerante realidad y como un enorme reto para una administración que se ha orientado con un perfil social.

Tonos de registro

Según registros del IMSS hasta el levantamiento iniciado en Nayarit y Veracruz se documenta un total de 347 hospitales de primer nivel; 7,033 de segundo nivel y cerca de 46,043 personas contratados como médicos y enfermeras.

Atrás la presión de una cauda de males y enfermedades y hasta epidemias, de las demandas de servicios, necesidad de médicos y medicinas, especialistas, enfermeros, camilleros y de insumos especializados y de operaciones quirúrgicos, espaciadas e insuficientes ante la demanda, pero igualmente presionado por las exigencias del COVID o hasta la falta en ocasiones de guantes para llevar al cabo una cirugía de alta especialidad.

¿Cuál es el modelo de Salud que ejemplifica el IMSS-BIENESTAR, cómo se viene financiando y cuál es su cobertura? ¿Cuál es la afiliación? ¿De qué número de afiliados podemos estar hablando y qué padrón de enfermedades cubre? Las preguntas están en el aire y revoletean tras el aroma político electoral que dejó la desaparición del Seguro Popular, que según el Ejecutivo federal ni era popular ni era seguro.

Con la mirada puesta en el proceso electoral de 2024 y los conejos financieros enredados en la chistera, Robledo Aburto, con la base histórica de financiamiento tripartita del IMSS avanza solventado por trabajadores, empresarios y gobierno federal a realizar la proeza de hacer frente a los retos de salud de una población en mayor pobreza.

Prueba de sonido

Desde la Conferencia Mañanera que tuvo lugar el 3 de mayo en el marco de los martes conocidas como el Pulso de la Salud, se perfiló un IMSS que vuelve a estirar la liga a riesgo de que reviente.

En los malabares, promoviendo una política de salud de Estado fincada en una suerte de endeble federalización de los servicios de salud. El programa se remonta a la presidencia de López Portillo y cuyo financiamiento tiene como origen concentrar los recursos destinados a la salud de los estados, de los organismos federales de salud como Pemex, Sedena, Marina, dando señales de que no hemos podido construir un sistema de salud ni semejante al escandinavo.

Sigue siendo el propio IMSS el modelo funcional de financiamiento construido en un sistema de cuotas que pagan los trabajadores afiliados, empresarios y el gobierno federal, y es con el que se pretende extender y ampliar la financiación del IMSS-BIENESTAR.

La presión que recae sobre el IMSS es enorme ya que se ha convertido en el eje de la política de salud que permite el acceso universal, pero que en la práctica descansa en el presupuesto del IMSS y arrastra a un Insabi que no ha podido dar color más que un caudal de frustraciones para quienes fueron sus afiliados.

Los análisis

El 3 de mayo del 2022 se lanzó el Plan de Salud para el Bienestar de México, y el 27 de mayo se inició un proceso de rendición de cuentas emprendido por el propio director general del IMSS, como un diagnóstico de campo para detectar las necesidades y los requerimientos de inversiones para fortalecer el sistema con que cuenta IMSS-BIENESTAR del Estado de Sinaloa, lo que arrojó un primer resultado detectándose 304 unidades de primer nivel y 28 hospitales con cédulas diferentes ubicados en la entidad,

Al registro de las frustraciones provenientes de los déficits con la faltade médicos generales, médicos especialistas, 2,335 personal de enfermería y paramédicos. En materia de infraestructura se detectaron una serie de acciones que van por el mantenimiento de baños, bardas perimetrales, áreas médicas de atención, unidades de cuidados neonatales, consultorios y residencias médicas.

En los números Zoé Robledo registró el encuentro de 137 centros de salud rurales, con 4 cerrados, en la suma 61 quirófanos, de estos 9 cerrados y 80 hospitales en procesos de impermeabilización y unos usados como bodegas.

Se revela una radiografía sobre el patrimonio médico que arroja resultados que no son otros que las necesarias inversiones que tienen un monto de 1,735 mdp que anuncian plantillas de personal, inversiones de equipo, acciones de infraestructuras en hospitales.

Por la transparencia

No faltan en las Mañaneras de los Martes de la Salud las intervenciones con los contenidos del estilo de una suerte de rendición pública del presidente López Obrador a cargo del director del IMSS, narrando una suerte de olas de cambio que provienen de los estados que se iniciaron en Nayarit y con acento en el reclutamiento médico recientemente promocionado vía Internet y en la que por cierto no se logran cubrir las demandas de reclutamiento.

¿Las interrogantes se eslabonan y nos llevan a cuestionarnos sobre cuáles han sido los resultados de la desaparición del Seguro Popular y sobre la suerte de sus afiliados? ¿Cómo se dio la aparición del Insabi y cómo se cedió a la tentación de la salud a nivel federal y como se dio la mancuerna estatal?

Dudas

¿Más que respuestas en materia de salud nos encontramos en el laberinto de una serie de incógnitas sobre la calidad y nivel de respuestas de los servicios públicos en el centro de una pandemia? ¿Qué hay del padrón de las enfermedades que afectan al país? ¿Qué nos dicen las enfermedades de la pobreza? ¿Que aportan a la salud las enfermedades de la contaminación ambiental o del desarrollo? ¿Y sobre las razones por las cuales son ha sido convocada la población hacia el diseño de políticas públicas?

Videos y uso de redes sociales de por medio nos dan a cuantas gotas las políticas de salud y se hace necesario mayor claridad como la precisión en el diagnóstico y la planeación de las políticas públicas en la amplitud del rango y dimensión del problema.

A los afiliados al IMSS y a los que no lo son les convendría asomar a las ventanas presupuestales de las políticas de salud y sociales que gravitan en una institución diseñada con una mirada tripartita en beneficio de los trabajadores y que ha sido puesta en riesgo por la recarga de responsabilidades cuyo financiamiento no siempre está acompañado de claridad.

Toma de consciencia

La ola de conversión del IMSS en IMSS-BIENESTAR crece, pero también muestra sus primeras señales en la Ciudad de México con el anunció de la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum de que el sistema de salud de la Ciudad de México se transformará en IMSS-BIENESTAR. Se trata en opinión de Sheinbaum Pardo en uno de los sistemas de los más robustos del país, sin embargo, se ha decidido que el sistema forme parte de la federalización que encabeza el presidente y que es uno de los programas principales para garantizar el derecho a la salud de nuestro país.

Con la declaración como otros gobernadores, Scheinbaum Pardo anuncia que los centros de salud y los hospitales de la Ciudad de México estarán a cargo del IMSS-BIENESTAR, lo que significa que brindará atención a la salud de la población en general. Con anunció de la mandataria capitalina se informó que el Hospital General de Cuajimalpa será el primer nosocomio que se incorporará al programa IMSS-BIENESTAR, operado con cerca de “700 personas que brinden atención médica general y especializada, a fin de atender una demanda que habían solicitado los habitantes de la demarcación por muchos años”.

El pulso

El registro levantado sobre la salud capitalina, explico, contempla una población objetivo de 9.2 millones de habitantes, cuya mitad es derechohabiente del IMSS y del ISSSTE. Se informa que en los hospitales y en los Centros de Salud de la CDMX se atienden alrededor de 6 millones de personas que no tienen seguridad social: 4.5 de la Ciudad de México y cerca de 2 millones provenientes del Estado de México, comentó la Jefa de Gobierno.

En la contabilidad de la administración se habla de 13 hospitales generales de los 32 hospitales en la capital del país, tres nosocomios nuevos: el Hospital General de Topilejo, Tlalpan, y el Hospital General de la Pastora, Gustavo A. Madero, ambos en funcionamiento; y el Hospital General de Cuajimalpa, próximo a entrar en operaciones. Con el modelo de salud IMSS-BIENESTAR estamos hablando de un esquema de salud gratuita que tiene una antigüedad de cerca de 43 años en el país, pero que ha logrado llegar a los lugares más apartados, al hacer de la acción comunitaria un pilar, así como la atención.

Queda a la espera los adeudos sobre la información acerca del estado que guardan los sistemas de salud de cada entidad federativa que han conquistado solvencia médica.

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