La precipitación

Autor Congresistas
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Con el argumento de que el Instituto Nacional Electoral (INE) una vez más celebrará elecciones inéditas, numéricamente más extensas, robustas y a nivel nacional, con la facultad de postulante que tiene el presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello; el secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo Molina fue reelegido con ocho votos a favor y tres en contra para un periodo más de 6 años hasta abrir la contabilidad calendárica de 18 años en el cargo.

No hay nada que objete la ley, sin embargo, el momento exige de cuidadosos métodos que no abonen a favor de la idea de que la calidad de nuestra democracia procedimental está en riesgo, como se ha dejado correr, pero el adelantar un proceso no corre a favor de los tiempos legales y menos si éste se da en los territorios de nuestro árbitro de la democracia.

Con las novedades de que los de que senadores, diputados de representación por mayoría y presidentes municipales podrán se reelectos por los ciudadanos, tanto en el orden federal como local, el caso no es de extrañar, pero no deja poner en evidencia la problemática interior, que no exenta al INE de reflexionar sobre la representación interior ya sea colegiada, de movilización y formación de cuadros, de control interior, apuntando sobre los grados de democratización de la vida interna de la institución y sobre todo en relación con la equidad, ya que hasta a la fecha ninguna mujer ocupó el cargo de directora ejecutiva, lo que revela que el IFE no estaba cumpliendo con la ley, con el postulado de la elección de 2018 que fue la equidad reflejada en su estructura administrativa.

Hoy la democracia procedimental en el grado de desarrollo que hemos alcanzado, supone la necesidad de poner cerca del ciudadano la consulta de la información suficiente para construir una buena elección política y educación cívica, sobre todo cuando la tendencia del proceso electoral va por la ruta de las reelecciones y al interior del INE se demandan elecciones consultadas y colegiadas.

Y es que la capacidad del desempeño y probidad del secretario ejecutivo estuviera en duda para los consejeros que votaron en contra de su reelección como lo fue Adriana Favela, José Roberto Ruiz o Pamela San Martín, quienes objetaron la excelencia planteada por el desempeño de funcionario. No faltaron quejas sobre la resolución de peticiones y las manifestaciones de dudas sobre el momento de su reelección frente al cambio de cuatro consejeros y una anunciada reforma electoral.

Hoy el INE en la observación de los especialistas cuenta con consejeros de nueve años, seis y tres y un secretario ejecutivo de largo aliento que va por 18 años, directores ejecutivos de plazo lago y el hecho de que se rompe la ausencia de la equidad en las direcciones ejecutivas que ha privado desde 2014, con el nombramiento de la titular de la dirección ejecutiva de Servicio Electoral, recientemente atendido hasta febrero de 2020.

Hay quienes estiman de que se trata de un madruguete relectivo por tercera ocasión, por seis años más de Edmundo Jacobo Molina desde la Secretaría Ejecutiva del Consejo General del INE, fungirá con el brazo derecho del presidente Lorenzo Córdova en la parte administrativa, terreno en donde la equidad no parece muy arraigada como es en las áreas de Educación Cívica y Comunicación Social, donde siguen apareciendo prácticas discrecionales en el manejo de la publicidad y medios.

El Consejo General del INE cuenta con 11 consejeros, cuatro dejaran el cargo al cumplir con su proceso constitucional, y dar paso al nombramiento de cuatro consejeros para el mes de abril, que se integraran CGINE frente a la inminente reforma electoral, lo que tiene los nervios de punta de algunos consejeros y deja mirar las presiones que apuntan sobre una institución que tiene sus grandes aciertos, pero también los errores de una falta de contrapesos que afecta a nuestro sistema político. Nada nuevo que en cada administración no se haga presente con la renovación del titular del Ejecutivo federal, quien no dejara de intentar pulsar botones a las conveniencias.

En el INE todos los años electorales se viven elecciones voluminosas e inéditas, sin duda debido a factores ligados lo mismo con nuestra democracia procedimental o demográficos que cada día dinamizan el Padrón Electoral, ya que se inscriben un mayor número de jóvenes que alcanzan la edad de ciudadanos y de vez en vez surge otra municipalidad.

Entre las razones expresadas del presidente del CGINE para impulsar anticipadamente la reelección del secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo Molina, a quien considera “como su brazo derecho”, se anunció que se van a elegir más de 3 mil 495 cargos, 260 más que los de 2018 y, por primera vez, en tres décadas de vida democrática, se llevarán a cabo 32 contiendas locales concurrentes con la renovación de la Cámara de Diputados. Anunció la instalación en el próximo año de más de 160 mil casillas en las que podrán votar alrededor de 96 millones de electores, seis millones más que en 2018.

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